Llego a mi casa a poco más de las dos. Como de costumbre no hay nadie.
-Maríaa..
Ni rastro. Supongo que se habrá ido ya, es muy tarde para que siga. Respecto a mi hermana se quedara a comer con su novio o con algunas amigas suyas, y mi madre...supongo que estará bien. En esta casa ya nada es lo que era antes.
Entro a la cocina y me caliento un plato de pasta que ha dejado María en la nevara. Espero los 3 minutos que tarda, cojo un bote de coca-cola, y me siento en el comedor a degustar esa delicia. María lleva trabajando con nosotros desde que tengo uso de razón. Es puertorriqueña, de Cabo Rojo, creo. Desde que era pequeñita me hablaba siempre de Puerto Rico, me hablaba de los inmensos mares que rodeaba ese país, del oasis de paz que se respiraba. Decía que todo era más bonito ahí, la gente era más alegre y los días se disfrutaban más con menos. No como en España que la vida pasaba rápida y ajetreada, que todo se hacía deprisa y no se podía disfrutar salvo en determinadas ocasiones. De pequeñita soñaba con ir ahí y perderme en ese oasis de placer, ahora más que nunca me vendría bien perderme por esas tierras y calmar la angustia que ahí en mi.
Termine de comer y deje los platos en el fregadero, los lave a mano y me recosté en el sofá. Eran poco más de las dos y media y podía permitirme descansar un poco.Me distraje con la tele para evitar pensar, y sin quererlo me sumergí en un profundo sueño.
Estaba sola en un lugar oscuro. Escuchaba pasos a mi alrededor,como tacones, intentaba correr pero no podía. Estaba atada de pies y manos. Pedía ayuda desesperadamente pero nadie me escuchaba, gritaba,gritaba, y gritaba. No había respuesta, estaba asustada, casi llorando. Seguía sin haber respuesta. De repente vi una luz cegadora que envolvió todo aquel lugar, tuve que torcer la cabeza y cerrar fuertemente los ojos del impacto que recibe de esta.
-Arianne...Arianne...-Me dijo la voz que a dudas penas reconocía.
-Qui...¿quién eres?- Me atreví a preguntar, conseguí abrir un poco los ojos y vi la figura de un hombre.
-Arianne...Arianne...
Me desperté agitada del sueño, estaba sudando y con los ojos llorosas.Me recosté un momento intentando situarme. ¿Qué había sido eso? ¿Quién era? ¿Por qué me llamaba? Y sobretodo...¿Cómo sabía mi nombre? Un montón de preguntas me bombardearon en aquel momento y no tenía repuesta para ninguna. De repente un pensamiento atravesó mi mente.
-Mierda...¿Qué hora es?- Mire el reloj de mi mano y vi que eran las tres menos cuarto.- Joder, joder,joder ¡Las clases de inglés!
Salí corriendo hacía mi habitación cogí una pequeña mochila y la dirección de la academia que me había escrito mi madre en un papel, corrí hacía abajo, a la cocina, y busque mi cartera en la mochila del colegio. La cogí y salí corriendo a coger un taxi, ya que en autobús no me daría tiempo.
Llegue a las cuatro y diez. Teniendo en cuenta el atasco que había no está nada mal. Me planto delante de ese gran edificio y, extrañamente, siento una punzada de dolor en el estomago. No se porque, pero presiento que algo va a pasar en estos 3 meses que voy a dar clases en British Academy.
Nada más entrar me encuentro con un recibidor y me dirijo hacía él. Desde ahí me mira la recepcionista con una sonrisa en la boca.
-Buenos días ¿Que deseas?
-Hola, pues estoy apuntada a clases de inglés y...
- Ah, claro, es la planta 3. Encantada mi nombre es Beatriz.-Me sonríe y me da la mano.
-Lo mismo digo, yo me llamo Arianne.- Y le devuelvo el saludo de buen grado.Me despido de ella y me dirijo al ascensor que me va a llevar a la 3 planta.
Ahí es donde voy a dar clase en los próximos días. El edificio me gusta bastante, tiene un toque abstracto. Mucha luz y es un edificio nuevo, lo que me supone un gran alivio ya que no me apetecía nada dar clases en un viejo edificio apunto de derrumbarse. Mi madre me ha dicho poco sobre esta academia, solo que tiene muy buenos profesores y que me ayudará a mejorar mi inglés. La verdad es que entre ella y yo ya no hay mucho más que decir.
Llegó a la 3 planta y me encuentro con otra recepcionista nada más salir.
-Buenos días, vengo por las clases de inglés...-Digo con una voz algo ronca.
-Hola, pues llegas un poco tarde, tu clase ha empezado hace rato, pero pasa, no creo que lleven dado mucho.- Me dice con una forzada sonrisa.- Puerta 2
-Gracias.
Esta me resulta un tanto más borde que la anterior.« Al menos que se curre una sonrisa» digo para mis adentros.
Entro en la clase, y me encuentro con una intensa mirada azul que me mira desde detrás del escritorio.
-Y bueno siempre están de los que llegan tarde...-Me mira y se ríe junto a las demás voces situadas en las mesas de alrededor. «¡Pero será gilipollas!»
-Lo siento, es que he pillado atasco y no he podido llegar antes.-Me disculpo con una fingida cara de arrepentimiento y roja de la vergüenza.
- Por eso recomiendan salir antes de casa...-Escucho como algunas voces se ríen.-En fin, siéntate donde puedas.
No me queda de otra que sentarme en una de las mesas dobles situada en la ultima fila. Está claro que no he empezado demasiado bien y el sitio que me ha tocado va a dificultar el que mejore en inglés. Todavía algo roja me siento he intento prestar atención a la clase. Empiezo a examinar el panorama, están los típicos chicos que están ahí por obligación, los que van porque realmente quieren y los pelotas, que son aquellos que se ponen en primera fila solo para hacer la pelota al profesor. Aunque jamás sabre el porque hacer la pelota al profesor aquí, esto no va por nota. Entonces me doy cuenta que todos a los que he denominado "pelotas" son chicas. ¿Por qué chicas? Ahí es cuando me permito fijarme en el profesor. Claro, ahora todo se entiende...¡Es que el cabrón esta muy bueno! Es alto, ojos grandes y azules intensos como nunca los había visto, casi similares a los de Samanta, moreno con el pelo corto y una sonrisa que podría cortar el aire. Ahora entiendo el que todas estén pegadas como moscas a la miel.
Pocos minutos después de sentarme escuchamos a alguien tocas a la puerta y abrirla
-Vaya, parece que hoy todos han encontrado atasco.- Dice el profesor, con una mueca burlona mientras se ríen los demás.-Buenos días.
-Hola.- Dice el chico con cara de perdido.
-¿Y cual es tu escusa? ¿Otro atasco?
-¿Otro atasco?- Dice interrogativo.
-Anda siéntate, mira justo te sientas al lado del otro atasco de la clase. Seguro que os hacéis muy amigos.- Dice burlón.
El chico se sienta a mi lado. Y me sonríe. Ciertamente es muy guapo, tiene una sonrisa muy bonita y unos ojos castaños preciosos con un brillo que corta la respiración. Es rubio y poco más alto que yo.
-Hola,me llamo Alejandro, Alex.-Me saluda dándome la mano.- Y soy el otro atasco.- Sonríe y casi me desarma.
-Hola, soy Arianne. Y soy el primer atasco, y creo que la razón por la que se hayan reído más de ti que de mi.
-Jajaja, no pasa nada, me gusta que me presten la atención. Además no ha sido culpa tuya, ha sido culpa de este tío que es...muy simpáticos.
-Yo diría que es gilipollas.
-Shhh, silencio todo el mundo.- Dice el profesor mirándonos.
Nos miramos y sonreímos. De repente me parece que estas clases no van a estar tan mal al fin y al cabo.
Que pasaría si un día lo tienes todo y lo pierdes.La gente en la que confías ya no está, todos te abandonan.Y cuando más sola estas,cuando lo das todo por perdido,aparece.Una esperanza,una luz cegadora que te ayuda ha encontrarte en medio de esa oscuridad.Pero ten cuidado,porque no todas las luces son siempre buenas.
martes, 24 de diciembre de 2013
viernes, 29 de noviembre de 2013
Capitulo IV
Clase tras clase tras clase. Por fin, última hora. Hoy no ha venido el profesor, tenemos dos opciones: irnos o quedarnos estudiando ¿El que? Ni ellos lo saben.
Samanta, Vanesa y yo decidimos irnos a recorrer la ciudad, contarnos lo todo, ponernos al día de nuestro verano. Ellas hablan y hablan y hablan, no me molesta pero se que va a llegar el momento en que me pregunten por mi verano y tenga que recordar aquel horrible suceso que marco mi vida. Espero que pasen de mi, que sigan hablando de ellas, pero no es así.
-¿Y que tal tu verano Arianne?- Esta vez es Samanta la que me lo pregunta. En sus ojos se nota que estaba impidiendo hablar del tema, ellas saben lo doloroso que fue para mí, pero en el fondo están preocupadas y eso es lo único que me impulsa a querer decírselo.- ¿Ha estado todo bien?
-Si, bueno, han mejorado las cosas en casa.
Sus miradas demuestran tristeza hacía mí, intenta comprenderme pero a leguas se nota que siguen sintiéndose incomodas a las hora de hablar sobre ello. Tanto o más que yo. Intento no darle importancia, reprimir aquel horrible recuerdo, pero inevitablemente mi cabeza recuerda aquella fría tarde de noviembre...
Acabamos de cenar y volvemos a casa, los cuatro. No he sido capaz de mirar un solo momento los ojos de mi padre, me duele. Me duele tanto. En un determinado momento nuestras miradas se encuentran en el retrovisor del coche, la aparto lo más rápido que puedo. No, no me siento capaz d mirarle a la cara, no puedo, me duele tanto cada vez que le veo.
Sofía, mi hermana, esta hablando de algo. Parece ser que habla de su compromiso y de los preparativos para la boda, la quieren hacer en junio una vez quede graduado. Muy buena idea, como siempre. Aunque yo lo veo algo precipitado, pero nadie me pregunta a mi, para que...Mi madre le esta ayudando a decidir que hacer y mientras mi padre asiente. Ellas dos son las que lo deciden todo en mi familia.
Por fin llegamos a casa. Salgo lo más rápido que puedo del coche, casi corriendo. Mi madre me dice algo pero no consigo escucharla, solo quiero correr y correr y refugiarme bajo mis sábanas y llorar. Llorar por un delito que yo no cometí. Pero nada en la vida sucede como uno quiere.
Me pongo el pijama y, justo en el momento en el que me voy a meter a la cama aparece mi padre por la puerta de mi habitación. Me mira, buscando algo ¿El que? Una explicación, una razón, como pedir perdón y no sentirse culpable. Unos minutos después se digna a hablarme, y lo primero que dice es lo más original que habría podido escuchar en mi vida.
-Lo siento.
Así de simple, solo eso. Una palabra, lo siento, y todo arreglado. Todo el dolor queda olvidado, los recuerdos, las lágrimas, quedan atrás. Ya esta, te perdono, nos perdonamos nos abrazamos y juramos no volvernos a hacer daño.Juramos aparentar ser una familia perfecta y no mencionar el tema nunca más. Todo son apariencias al fin y al cabo.
Pero no sucede así, no puedo dejar que suceda así, y estoy apunto de explotar, apunto de gritarle a todo el mundo lo que hizo, lo que vi, lo que me obligo a ver que hacía. Antes de decir algo o de gritar si quiera se adelanta sentándose en una silla e intentando darme una explicación más real, apelando a mis sentimientos y mi compasión.
- ¿Cuándo eras pequeña solías caerte mucho sabes?- Lo dice con una sonrisa en la cara y yo no se que decir.
-No se que pretendes decirme con ello.
-Verás, cuando eras pequeña tenías un problema en las piernas, muy poca movilidad, tuvimos que llevarte los 3 primeros años de tu vida a terapias, a fisios, a un millón de cosas para que consiguieses caminar. Nada funcionaba del todo. Entonces al médico, apunto de practicar técnicas más fuertes contigo, se le ocurrió un disparate que nadie creyó que podría funcionar. Yo. Si, fue algo ridículo del todo, casi le tiro el informe médico a la cara, pero estaba tan desesperado que decidía hacerle caso. Lo intente al menos , al fin y al cabo ¿Qué podía perder? Entonces todas las tardes salía pronto del trabajo y caminábamos, nos pasábamos horas, hasta que se nos hacía de noche. Al principio te caías muchos, muchísimo. Se me partía el alma de verte en el suelo, pero saque fuerzas día a día para cogerte. Y en poco más de 5 meses podías caminar normal. Entonces yo me explique ¿Cómo? ¿Cómo es posible que yo hubiera conseguido lo que muchos terapeutas no consiguieron? Entonces caí en la cuenta que tu no hubiese aprendido a caminar bien ni con los mejores médicos del mundo, porque a ti lo único que te hacía falta era el cariño de tu padre. Ahí me di cuenta que siempre estaría para ti, que tu, tu hermana y tu madre seriáis una prioridad para mí, que siempre que te cayeras yo estaría ahí para recogerte, que...
-¿Esa es tu forma bonita de disculparte por tirarte a una guarra en nuestra casa?- Las palabras salen solas de mi boca, no se como me arme de valor para no echarme a llorar, me dolió más que usará un hecho acontecido en mi infancia para explicar su falta de moral que su infidelidad en sí.
-Cariño, se que me equivoque y no sabes como lo lamento. Pero ya acabó todo, no volveré a ver a Marie más la he despedí..
- Espera, espera, espera un momento ¿Marie? ¿Tu secretaría?- Lo digo casi chillando.
- ¡Shh! Baja la voz.
- ¿Qué pasa que tienes miedo que mamá sepa la verdad? Que le diga que eres un cabrón que no ama a su familia.- Se le dulcifica la mirada y se da cuenta que no esta en posición de exigir.
- Lo siento, si, ella. Fue un error, un grave error que lamentaré por toda mi vida. Te lo juro. No volverá a pasar, no volveré a hacerlo. Pero por favor no se lo digas a tu madre, eso la destruiría tanto a ella como a nuestra familia.
Me quedo de piedra, no se que contestar a ello. Comete un error y lo tengo que pagar yo. Es lo peor que me podía haber dicho.
-Todavía tu atreves a exigirme que me calle, después de todo...¡TODAVÍA!
-No, no te exijo, solo te lo pido sería devastador para esta familia que dijeras algo, no lo comprender. Lo arruinarías todo, yo quiero a tu madre y esto solo ha sido un desliz. La amo, de verdad que la amo. Como a ti y a tu hermana, sois mi vida las tres.- Intenta abrazarme.
-No, no me toques. No quiero que lo hagas. Eres la persona más hipócrita que he conocido, a ti no te interesa nadie, solo quieres vivir de las apariencias. Quieres intentar hacerme creer que quieres a mi madre pero si la quisieras de verdad no habría pasado lo que vi, no...
- ¿Qué pasa? ¿Por que gritáis tanto?
Es mi madre. Tanto yo como mi padre nos quedamos de piedra. Yo tengo los ojos empapados de la rabia contenida. No he podido evitar llorar. Mi padre encambio sigue igual que antes, solo lleva el pelo un poco más alborotado y se le nota acalorado por nuestra discusión.
-No nada.- Contesta él.- Es solo que.-Me mira a los ojos, no se de que manera, nunca antes había visto esa expresión. Y por una vez le creo, me veo a el y a mi hace años, juntos. Como si nada hubiera pasado.- Arianne y yo estábamos hablando de que...verás cariño, hay algo que debo contarte. Es que,está tarde Arianne vino a casa y...
- Le conté que había suspendido.-Salto de improvisto, casi sin querer.- Lo siento mamá, quería decírtelo.
-¿Suspendido? ¿Como? ¿El que?
Me mira extrañado.
-Nada cariño, un examen ¿Pero tienes la recuperación pronto no?
-Ajam
-¡Y por eso gritáis tanto?
-Si es que verás...
-¿Mamá puedes venir?- Es mi hermana. Santa Sofía que nos ha salvado de lo inexplicable.
-Si claro.-Mi madre suspira.- Arianne ya hablaremos, y no discutáis más.
-Si, tranquila cariño.
-Si, mamá
Y así la veo irse, a rescatar a mi hermana de a saber que, un problema con fácil solución, seguro.
-¿Y eso por que?- Es mi padre, me mira con cara de perplejidad. No se que responder y digo lo primero que veo oportuno
- Ha sido por ella, no por ti.
Y le cierro la puerta en las narices. Y no quiero que vuelva a llamar o entrar. Y no lo vuelve a hacerlo. Y así tomo una decisión, prometiéndome a mi misma que lo que he hecho ha sido lo correcto, que todo volvería a ser como antes. Pero nada pasa así. Todo, absolutamente todo, se sabe, y este secreto no iba a ser diferente. Y cuando se supo me arrepentí de no haberlo dicho yo, en el momento indicado en el lugar indicado. Quizás todo hubiese sido más fácil para todos.
-¡Arianne!
-Emm...
-Te has quedado embobada mirando hacía júpiter ¿Estás bien?
-Si, creo...creo que debería irme. Si, será lo mejor
-¿Estas bien cielo?- Me dice Vanesa con cara preocupada.-¿Te veo mala cara?
-Si, es que he dormido muy poco y tengo que estar resplandeciente para hoy por la tarde. Empiezo clases de inglés, ya sabéis.
-Ahh si, es verdad. Bueno cualquier cosa wasap y eso.
Nos damos un abrazo, un abrazo de tres y nos despedimos. Me voy a mi casa, dolida por los recuerdos, por el pensamiento de que habría pasado si no hubiera hecho lo que hice, si hubiera tomado otra decisión. Pero eso nunca lo sabre. Lo único que se es que tengo que ir a clases de inglés esta tarde.
Samanta, Vanesa y yo decidimos irnos a recorrer la ciudad, contarnos lo todo, ponernos al día de nuestro verano. Ellas hablan y hablan y hablan, no me molesta pero se que va a llegar el momento en que me pregunten por mi verano y tenga que recordar aquel horrible suceso que marco mi vida. Espero que pasen de mi, que sigan hablando de ellas, pero no es así.
-¿Y que tal tu verano Arianne?- Esta vez es Samanta la que me lo pregunta. En sus ojos se nota que estaba impidiendo hablar del tema, ellas saben lo doloroso que fue para mí, pero en el fondo están preocupadas y eso es lo único que me impulsa a querer decírselo.- ¿Ha estado todo bien?
-Si, bueno, han mejorado las cosas en casa.
Sus miradas demuestran tristeza hacía mí, intenta comprenderme pero a leguas se nota que siguen sintiéndose incomodas a las hora de hablar sobre ello. Tanto o más que yo. Intento no darle importancia, reprimir aquel horrible recuerdo, pero inevitablemente mi cabeza recuerda aquella fría tarde de noviembre...
Acabamos de cenar y volvemos a casa, los cuatro. No he sido capaz de mirar un solo momento los ojos de mi padre, me duele. Me duele tanto. En un determinado momento nuestras miradas se encuentran en el retrovisor del coche, la aparto lo más rápido que puedo. No, no me siento capaz d mirarle a la cara, no puedo, me duele tanto cada vez que le veo.
Sofía, mi hermana, esta hablando de algo. Parece ser que habla de su compromiso y de los preparativos para la boda, la quieren hacer en junio una vez quede graduado. Muy buena idea, como siempre. Aunque yo lo veo algo precipitado, pero nadie me pregunta a mi, para que...Mi madre le esta ayudando a decidir que hacer y mientras mi padre asiente. Ellas dos son las que lo deciden todo en mi familia.
Por fin llegamos a casa. Salgo lo más rápido que puedo del coche, casi corriendo. Mi madre me dice algo pero no consigo escucharla, solo quiero correr y correr y refugiarme bajo mis sábanas y llorar. Llorar por un delito que yo no cometí. Pero nada en la vida sucede como uno quiere.
Me pongo el pijama y, justo en el momento en el que me voy a meter a la cama aparece mi padre por la puerta de mi habitación. Me mira, buscando algo ¿El que? Una explicación, una razón, como pedir perdón y no sentirse culpable. Unos minutos después se digna a hablarme, y lo primero que dice es lo más original que habría podido escuchar en mi vida.
-Lo siento.
Así de simple, solo eso. Una palabra, lo siento, y todo arreglado. Todo el dolor queda olvidado, los recuerdos, las lágrimas, quedan atrás. Ya esta, te perdono, nos perdonamos nos abrazamos y juramos no volvernos a hacer daño.Juramos aparentar ser una familia perfecta y no mencionar el tema nunca más. Todo son apariencias al fin y al cabo.
Pero no sucede así, no puedo dejar que suceda así, y estoy apunto de explotar, apunto de gritarle a todo el mundo lo que hizo, lo que vi, lo que me obligo a ver que hacía. Antes de decir algo o de gritar si quiera se adelanta sentándose en una silla e intentando darme una explicación más real, apelando a mis sentimientos y mi compasión.
- ¿Cuándo eras pequeña solías caerte mucho sabes?- Lo dice con una sonrisa en la cara y yo no se que decir.
-No se que pretendes decirme con ello.
-Verás, cuando eras pequeña tenías un problema en las piernas, muy poca movilidad, tuvimos que llevarte los 3 primeros años de tu vida a terapias, a fisios, a un millón de cosas para que consiguieses caminar. Nada funcionaba del todo. Entonces al médico, apunto de practicar técnicas más fuertes contigo, se le ocurrió un disparate que nadie creyó que podría funcionar. Yo. Si, fue algo ridículo del todo, casi le tiro el informe médico a la cara, pero estaba tan desesperado que decidía hacerle caso. Lo intente al menos , al fin y al cabo ¿Qué podía perder? Entonces todas las tardes salía pronto del trabajo y caminábamos, nos pasábamos horas, hasta que se nos hacía de noche. Al principio te caías muchos, muchísimo. Se me partía el alma de verte en el suelo, pero saque fuerzas día a día para cogerte. Y en poco más de 5 meses podías caminar normal. Entonces yo me explique ¿Cómo? ¿Cómo es posible que yo hubiera conseguido lo que muchos terapeutas no consiguieron? Entonces caí en la cuenta que tu no hubiese aprendido a caminar bien ni con los mejores médicos del mundo, porque a ti lo único que te hacía falta era el cariño de tu padre. Ahí me di cuenta que siempre estaría para ti, que tu, tu hermana y tu madre seriáis una prioridad para mí, que siempre que te cayeras yo estaría ahí para recogerte, que...
-¿Esa es tu forma bonita de disculparte por tirarte a una guarra en nuestra casa?- Las palabras salen solas de mi boca, no se como me arme de valor para no echarme a llorar, me dolió más que usará un hecho acontecido en mi infancia para explicar su falta de moral que su infidelidad en sí.
-Cariño, se que me equivoque y no sabes como lo lamento. Pero ya acabó todo, no volveré a ver a Marie más la he despedí..
- Espera, espera, espera un momento ¿Marie? ¿Tu secretaría?- Lo digo casi chillando.
- ¡Shh! Baja la voz.
- ¿Qué pasa que tienes miedo que mamá sepa la verdad? Que le diga que eres un cabrón que no ama a su familia.- Se le dulcifica la mirada y se da cuenta que no esta en posición de exigir.
- Lo siento, si, ella. Fue un error, un grave error que lamentaré por toda mi vida. Te lo juro. No volverá a pasar, no volveré a hacerlo. Pero por favor no se lo digas a tu madre, eso la destruiría tanto a ella como a nuestra familia.
Me quedo de piedra, no se que contestar a ello. Comete un error y lo tengo que pagar yo. Es lo peor que me podía haber dicho.
-Todavía tu atreves a exigirme que me calle, después de todo...¡TODAVÍA!
-No, no te exijo, solo te lo pido sería devastador para esta familia que dijeras algo, no lo comprender. Lo arruinarías todo, yo quiero a tu madre y esto solo ha sido un desliz. La amo, de verdad que la amo. Como a ti y a tu hermana, sois mi vida las tres.- Intenta abrazarme.
-No, no me toques. No quiero que lo hagas. Eres la persona más hipócrita que he conocido, a ti no te interesa nadie, solo quieres vivir de las apariencias. Quieres intentar hacerme creer que quieres a mi madre pero si la quisieras de verdad no habría pasado lo que vi, no...
- ¿Qué pasa? ¿Por que gritáis tanto?
Es mi madre. Tanto yo como mi padre nos quedamos de piedra. Yo tengo los ojos empapados de la rabia contenida. No he podido evitar llorar. Mi padre encambio sigue igual que antes, solo lleva el pelo un poco más alborotado y se le nota acalorado por nuestra discusión.
-No nada.- Contesta él.- Es solo que.-Me mira a los ojos, no se de que manera, nunca antes había visto esa expresión. Y por una vez le creo, me veo a el y a mi hace años, juntos. Como si nada hubiera pasado.- Arianne y yo estábamos hablando de que...verás cariño, hay algo que debo contarte. Es que,está tarde Arianne vino a casa y...
- Le conté que había suspendido.-Salto de improvisto, casi sin querer.- Lo siento mamá, quería decírtelo.
-¿Suspendido? ¿Como? ¿El que?
Me mira extrañado.
-Nada cariño, un examen ¿Pero tienes la recuperación pronto no?
-Ajam
-¡Y por eso gritáis tanto?
-Si es que verás...
-¿Mamá puedes venir?- Es mi hermana. Santa Sofía que nos ha salvado de lo inexplicable.
-Si claro.-Mi madre suspira.- Arianne ya hablaremos, y no discutáis más.
-Si, tranquila cariño.
-Si, mamá
Y así la veo irse, a rescatar a mi hermana de a saber que, un problema con fácil solución, seguro.
-¿Y eso por que?- Es mi padre, me mira con cara de perplejidad. No se que responder y digo lo primero que veo oportuno
- Ha sido por ella, no por ti.
Y le cierro la puerta en las narices. Y no quiero que vuelva a llamar o entrar. Y no lo vuelve a hacerlo. Y así tomo una decisión, prometiéndome a mi misma que lo que he hecho ha sido lo correcto, que todo volvería a ser como antes. Pero nada pasa así. Todo, absolutamente todo, se sabe, y este secreto no iba a ser diferente. Y cuando se supo me arrepentí de no haberlo dicho yo, en el momento indicado en el lugar indicado. Quizás todo hubiese sido más fácil para todos.
-¡Arianne!
-Emm...
-Te has quedado embobada mirando hacía júpiter ¿Estás bien?
-Si, creo...creo que debería irme. Si, será lo mejor
-¿Estas bien cielo?- Me dice Vanesa con cara preocupada.-¿Te veo mala cara?
-Si, es que he dormido muy poco y tengo que estar resplandeciente para hoy por la tarde. Empiezo clases de inglés, ya sabéis.
-Ahh si, es verdad. Bueno cualquier cosa wasap y eso.
Nos damos un abrazo, un abrazo de tres y nos despedimos. Me voy a mi casa, dolida por los recuerdos, por el pensamiento de que habría pasado si no hubiera hecho lo que hice, si hubiera tomado otra decisión. Pero eso nunca lo sabre. Lo único que se es que tengo que ir a clases de inglés esta tarde.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Capitulo III
Entro a clase,lo primero que veo es un par de alumnos. A algunos los conozco y los saludo, otros son totalmente desconocidos para mi. Elijó uno de los sitios de la segunda fila, este año quiero estar dedicada y esforzarme en todo lo que pueda, gastarme las neuronas y conseguir todos mis objetivos. Parezco un anuncio de la tele. Arreglo mis cosas y...
-¡AHHHHHHHHH!- Una voz chilla desde la puerta.- pedazo de puta, como te he echado de menos. Ven aquí y dame un abrazo.
No me da tiempo a reaccionar y salta sobre mí una chica con el pelo rubio ceniza, ojos verde intenso, estatura algo más inferior a la mía, y una preciosa sonrisa en la cara
- Te quiero y te he echado 300 mil veces de menos, no me coges el móvil y te odio,pero te amo sabes, eres la mejor ¿Que tal el verano, cariño?
Es Vanesa, mi mejor amiga, bueno una. Ella, samanta y yo hemos sido inseparables. Siempre. Desde la guardería nuestras madres se conocieron, nos apuntaron a natación juntas, a ballet, a todo. Han estado ahí para mi toda la vida.
- Muy bien cariño. Si, ya sabes, ha sido un verano difícil, no he tenido ganas de nada. Pero bueno, ya estoy aquí. Yo también te he echado mucho de menos.
Y le devuelvo un abrazo, un abrazo infinito. Uno de esos abrazos que solo puedo darle a una verdadera amiga. Pero no tardo en darme cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor.
-Vanesa.- Aun continuamos abrazadas.- Nos están mirando.
Se da la vuelta y ve aun par de chicos observándonos, pensando de todo. Quizás que estamos locas, tal vez que somos raras, pero seguro que están imaginándose el mal curso que le vamos a dar.
-¿Qué pasa que no podéis meteros en vuestros asuntos?
Los chicos que nos miran se ríen y tuercen la cabeza hacia otro lado. Saben que no es bueno enfrentarse a Vanesa, no es muy amigable de malas. Se da la vuelta y vuelve a sonreír, como si nada hubiese pasado.
- ¿Sabes algo de Samanta?- Intento cambiar de tema.- Llevo mucho sin saber nada de ella.
- Normal si no coges el móvil nunca, pues verás. Super fuerte lo que ha pasado, te lo cuento antes de que los veas entrar cogidos de la mano...
- Guau, espera ¿Qué? ¿Cogidos? ¿Ellos? ¿Quienes?
-Las preguntas de una en una por favor, pues verás hace una semana, ella y Raúl empezaron a salir ¿Te lo puedes creer? Ellos dos juntos, quien lo hubiera imaginado.
-¿¡Qué dices!? No me lo puedo creer. Bueno Samanta lo quería muchísimo, eso ya lo sabíamos, pero lo de Raúl... que raro, pero me alegro por ellos. Ojala y que les vaya genial.
-Si yo igual, al menos una ha encontrado el amor...
- Cállate y no seas tonta, tu eres preciosa. Ya encontraras a alguien.
-Bueno si tu lo dices, en fin, desde que rompí con José no he estado con nadie ¡Y hace 3 meses de ello!
-Ese tío era gilipollas y encontraras a alguien, seguro.
No me da tiempo a seguir hablando y la veo entrar. Una chica, preciosa. Mi amiga, mi mejor amiga. La que siempre ha estado ahí para mi. Se que aunque discutamos, aunque nos cabreemos ella va a estar siempre. Son de los poco para siempre que se hacen realidad.
Me mira, me sonríe, y sale corriendo hacia mi. Me da un abrazo y yo casi tengo ganas de llorar ¿Porque? No lo se, solo se que ellas dos son un pilar fundamental en mi vida y que si se van me derrumbo.
- Arianne, preciosa ¿Cómo estas?
-Muy bien, pero ya me han dicho que tu estas mejor ¿Y Raúl? ¿Ehh? ¿No me has dicho nada?
-No cogías el móvil nunca, pues verás...ahí viene.
Lo veo entrar. Realmente no es que hagan muy mala pareja, lo que pasa es que son muy diferentes. Samanta es una chica alta, con el pelo muy rizado y pelirroja. Sus ojos son del azul más intenso que he visto nunca, y tiene esas clásicas pequitas por la cara. Es muy blanca, hasta el punto de llegar a ser pálida. Pero debido a que su padre es escoces tiene las mejillas muy sonrojadas. En realidad la historia de sus padres es preciosa, su madre es Andaluza, de Sevilla concretamente, y su padre es escocés, de Edimburgo. Su madre, Sara, fue ahí a estudiar y se enamoraron, el problema estaba en que ella quería volver a España, eso junto a que su padre era mayor y tuvo problemas cardíacos la llevaron a regresar una vez acabado el primer año. Pero su padre, Adhamh, no conforme con ello vino a España y se casaron aquí.Pocos años después tuvieron a Samanta, prueba de sus amor perpetuó.
Raúl, sin embargo, tiene un aspecto un tanto emo. Tiene el pelo negro, le tapa los ojos con frecuencia. Es alto, un tanto delgado, bueno muy delgado. Y lo que más me choca de ellos dos es que Raúl es un chico muy rockero. Siempre grupos como AC-DC, Green day, nirvana...etc. En cambio, Samanta es muy de pop. One direction, es su grupo favorito. Se puede pasar horas y horas hablando de ellos sin cansarse. Pero aun así ellos dos, diferentes como el día y la noche, han conseguido congeniar ¿Será eso verdad de que los polos opuestos se atraen?
- ¡Raúl, cuánto tiempo! ¿Cómo estas?
Raúl es un tanto tímido pero aun así me saluda, siempre hemos coincidido en clase de Física y era muy amable conmigo
-Bien, aquí venía a despedirme de Samanta ¿Qué tal el verano?
-Muy bien espero que el tuyo también haya sido genial, bueno os dejo que os digáis lo que sea. No quiero estropear el feliz encuentro.- Y con una amplia sonrisa me despido de él.
Vanesa y yo cuchicheamos mientras se despiden. Luego acribillamos a preguntas a Samanta
¿Cómo fue? Dice que se vieron en una fiesta, el le acompaño hasta su casa y en ese momento le confeso todo. No fue muy originar pero precioso a la vez.Parece ser que se hablaban desde antes y tonteaban mucho.
¿Y la primera cita? Nada especial, un cine y cena. Pero para ella más que suficiente.
¿Lo saben vuestros padres? Si, los de los dos. En un principio los de Samanta no se lo tomaron muy bien, debido al aspecto del chico. Pero luego accedieron porque no querían negar la felicidad a su hija. Ella a conocido a sus suegros, parecen buena gente y fueron muy amables. Son felices, los dos, y eso es lo que más importa. No hablamos mucho más hasta que llegan los profesores. Empezamos el curso, primero de bachillerato. Clase E, ciencias sociales.
-¡AHHHHHHHHH!- Una voz chilla desde la puerta.- pedazo de puta, como te he echado de menos. Ven aquí y dame un abrazo.
No me da tiempo a reaccionar y salta sobre mí una chica con el pelo rubio ceniza, ojos verde intenso, estatura algo más inferior a la mía, y una preciosa sonrisa en la cara
- Te quiero y te he echado 300 mil veces de menos, no me coges el móvil y te odio,pero te amo sabes, eres la mejor ¿Que tal el verano, cariño?
Es Vanesa, mi mejor amiga, bueno una. Ella, samanta y yo hemos sido inseparables. Siempre. Desde la guardería nuestras madres se conocieron, nos apuntaron a natación juntas, a ballet, a todo. Han estado ahí para mi toda la vida.
- Muy bien cariño. Si, ya sabes, ha sido un verano difícil, no he tenido ganas de nada. Pero bueno, ya estoy aquí. Yo también te he echado mucho de menos.
Y le devuelvo un abrazo, un abrazo infinito. Uno de esos abrazos que solo puedo darle a una verdadera amiga. Pero no tardo en darme cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor.
-Vanesa.- Aun continuamos abrazadas.- Nos están mirando.
Se da la vuelta y ve aun par de chicos observándonos, pensando de todo. Quizás que estamos locas, tal vez que somos raras, pero seguro que están imaginándose el mal curso que le vamos a dar.
-¿Qué pasa que no podéis meteros en vuestros asuntos?
Los chicos que nos miran se ríen y tuercen la cabeza hacia otro lado. Saben que no es bueno enfrentarse a Vanesa, no es muy amigable de malas. Se da la vuelta y vuelve a sonreír, como si nada hubiese pasado.
- ¿Sabes algo de Samanta?- Intento cambiar de tema.- Llevo mucho sin saber nada de ella.
- Normal si no coges el móvil nunca, pues verás. Super fuerte lo que ha pasado, te lo cuento antes de que los veas entrar cogidos de la mano...
- Guau, espera ¿Qué? ¿Cogidos? ¿Ellos? ¿Quienes?
-Las preguntas de una en una por favor, pues verás hace una semana, ella y Raúl empezaron a salir ¿Te lo puedes creer? Ellos dos juntos, quien lo hubiera imaginado.
-¿¡Qué dices!? No me lo puedo creer. Bueno Samanta lo quería muchísimo, eso ya lo sabíamos, pero lo de Raúl... que raro, pero me alegro por ellos. Ojala y que les vaya genial.
-Si yo igual, al menos una ha encontrado el amor...
- Cállate y no seas tonta, tu eres preciosa. Ya encontraras a alguien.
-Bueno si tu lo dices, en fin, desde que rompí con José no he estado con nadie ¡Y hace 3 meses de ello!
-Ese tío era gilipollas y encontraras a alguien, seguro.
No me da tiempo a seguir hablando y la veo entrar. Una chica, preciosa. Mi amiga, mi mejor amiga. La que siempre ha estado ahí para mi. Se que aunque discutamos, aunque nos cabreemos ella va a estar siempre. Son de los poco para siempre que se hacen realidad.
Me mira, me sonríe, y sale corriendo hacia mi. Me da un abrazo y yo casi tengo ganas de llorar ¿Porque? No lo se, solo se que ellas dos son un pilar fundamental en mi vida y que si se van me derrumbo.
- Arianne, preciosa ¿Cómo estas?
-Muy bien, pero ya me han dicho que tu estas mejor ¿Y Raúl? ¿Ehh? ¿No me has dicho nada?
-No cogías el móvil nunca, pues verás...ahí viene.
Lo veo entrar. Realmente no es que hagan muy mala pareja, lo que pasa es que son muy diferentes. Samanta es una chica alta, con el pelo muy rizado y pelirroja. Sus ojos son del azul más intenso que he visto nunca, y tiene esas clásicas pequitas por la cara. Es muy blanca, hasta el punto de llegar a ser pálida. Pero debido a que su padre es escoces tiene las mejillas muy sonrojadas. En realidad la historia de sus padres es preciosa, su madre es Andaluza, de Sevilla concretamente, y su padre es escocés, de Edimburgo. Su madre, Sara, fue ahí a estudiar y se enamoraron, el problema estaba en que ella quería volver a España, eso junto a que su padre era mayor y tuvo problemas cardíacos la llevaron a regresar una vez acabado el primer año. Pero su padre, Adhamh, no conforme con ello vino a España y se casaron aquí.Pocos años después tuvieron a Samanta, prueba de sus amor perpetuó.
Raúl, sin embargo, tiene un aspecto un tanto emo. Tiene el pelo negro, le tapa los ojos con frecuencia. Es alto, un tanto delgado, bueno muy delgado. Y lo que más me choca de ellos dos es que Raúl es un chico muy rockero. Siempre grupos como AC-DC, Green day, nirvana...etc. En cambio, Samanta es muy de pop. One direction, es su grupo favorito. Se puede pasar horas y horas hablando de ellos sin cansarse. Pero aun así ellos dos, diferentes como el día y la noche, han conseguido congeniar ¿Será eso verdad de que los polos opuestos se atraen?
- ¡Raúl, cuánto tiempo! ¿Cómo estas?
Raúl es un tanto tímido pero aun así me saluda, siempre hemos coincidido en clase de Física y era muy amable conmigo
-Bien, aquí venía a despedirme de Samanta ¿Qué tal el verano?
-Muy bien espero que el tuyo también haya sido genial, bueno os dejo que os digáis lo que sea. No quiero estropear el feliz encuentro.- Y con una amplia sonrisa me despido de él.
Vanesa y yo cuchicheamos mientras se despiden. Luego acribillamos a preguntas a Samanta
¿Cómo fue? Dice que se vieron en una fiesta, el le acompaño hasta su casa y en ese momento le confeso todo. No fue muy originar pero precioso a la vez.Parece ser que se hablaban desde antes y tonteaban mucho.
¿Y la primera cita? Nada especial, un cine y cena. Pero para ella más que suficiente.
¿Lo saben vuestros padres? Si, los de los dos. En un principio los de Samanta no se lo tomaron muy bien, debido al aspecto del chico. Pero luego accedieron porque no querían negar la felicidad a su hija. Ella a conocido a sus suegros, parecen buena gente y fueron muy amables. Son felices, los dos, y eso es lo que más importa. No hablamos mucho más hasta que llegan los profesores. Empezamos el curso, primero de bachillerato. Clase E, ciencias sociales.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Capítulo II
Supe que mi vida cambiaría desde entonces,pero no sabía cuanto.
"She captures her reflection then she throws the mirrored to the floor Her image is distorted screaming "Is it worth it anymore?" No No No Are you scared of the things that they might put you through? Does it make you wanna hide the inner you?"
"She captures her reflection then she throws the mirrored to the floor Her image is distorted screaming "Is it worth it anymore?" No No No Are you scared of the things that they might put you through? Does it make you wanna hide the inner you?"
Suena el despertador de mi móvil con esa canción tan peculiar,es de ese grupo nuevo...esa girlband...como se llamaba...¡Así, Little Mix! No es que sea muy de grupos ni nada, pero me entere que este existía porque una de mis mejores amiga, Samanta, es muy fan .Yo solo he escuchado 3 o 4 canciones suyas.Pero debo reconocer que las chicas son muy buenas y, además, esta canción describe exactamente lo que siento. Yo también quiero cambiar mi vida.
Me visto más rápido que de costumbre, cojo unos pantalones vaqueros pitillo del armario,me pongo un top rosa debajo, y una camiseta blanca básica descotada, y de zapatos unas converse blancas, cojo una chaqueta...y ¡Voila! lista.Solo falta mi pelo
Hoy es 16 de septiembre, lunes, y comienzo primero de bachillerato. He elegido ciencias sociales, ya que los números no son lo mio, voy a estudiar derecho.Yo, una futura abogada defendiendo los intereses de las buenas personas y metiendo a los malos en la cárcel. Voy a hacerme una coleta lo más rápido que puedo.Por suerte, ayer me pase la plancha y lo tengo dócil
-Algo positivo- Digo en voz baja - No suele ser así...
Antes de empezar si quiera a maquillarme ya esta mi hermana mayor, Sofia, incordiandome para que salga del baño.
-Venga, date prisa, que yo tengo universidad también.
Esta en 2 año de derecho,parece que lo de ser abogado en mi familia se lleva, ella, mi madre y mi padre lo son.Posiblemente yo también quiera serlo por ello,pero evito pensar en ese tema.
-Si, espera, ya voy. Estoy acabando- Me hago la raya bajo el ojo rápidamente,un poco de polvo, brillo, y ya esta.Tampoco quiero ir muy exagerada en mi primer día - Ya esta.Vez como no ha sido muy difícil esperar- Le dedico una de mis más falsas sonrisas,esperando que pille el sarcasmo- Todo tuyo, y no tardes mucho que me tienes que llevar a clases.
Hoy es 16 de septiembre, lunes, y comienzo primero de bachillerato. He elegido ciencias sociales, ya que los números no son lo mio, voy a estudiar derecho.Yo, una futura abogada defendiendo los intereses de las buenas personas y metiendo a los malos en la cárcel. Voy a hacerme una coleta lo más rápido que puedo.Por suerte, ayer me pase la plancha y lo tengo dócil
-Algo positivo- Digo en voz baja - No suele ser así...
Antes de empezar si quiera a maquillarme ya esta mi hermana mayor, Sofia, incordiandome para que salga del baño.
-Venga, date prisa, que yo tengo universidad también.
Esta en 2 año de derecho,parece que lo de ser abogado en mi familia se lleva, ella, mi madre y mi padre lo son.Posiblemente yo también quiera serlo por ello,pero evito pensar en ese tema.
-Si, espera, ya voy. Estoy acabando- Me hago la raya bajo el ojo rápidamente,un poco de polvo, brillo, y ya esta.Tampoco quiero ir muy exagerada en mi primer día - Ya esta.Vez como no ha sido muy difícil esperar- Le dedico una de mis más falsas sonrisas,esperando que pille el sarcasmo- Todo tuyo, y no tardes mucho que me tienes que llevar a clases.
-¿Y mamá?
Esa pregunta me ha tomado por sorpresa, no me la esperaba, sabe perfectamente lo que pasa y aun así pregunta. Respondo con el poco orgullo que me queda.
-Maa- Me aclaro la voz.- Mamá no puede,tiene un juicio y me ha dicho que me lleves tú- Le respondo con mi sonrisa más cordial,intentando fingir hacer las paces para que me deje tranquila -Si quieres le digo que no quieres y...
-¡No! No hace falta, ya te llevo yo, en 15 minutos en el garaje. Se puntual.
Y de esta forma de esconde tras la puerta del baño compartido que tenemos.
Voy a mi habitación, cojo lo mochila y bajo las escaleras intentando no pensar en todo aquello que paso hace menos de un año y que todavía me provoca dolor de cabeza y una rabia interior muy grande, es que cada vez que lo recuerdo, cada vez que mi mente vuelve a esa tarde gris de noviembre...
Sigo escuchando esas risas, vaya que raro ¿Que estará haciendo mi padre? Abró la puerta, y, lo que veo acontinuación es algo desgarrador,traumatizante...es...es...es...Se da la vuelta y percibe mi presencia
-¡ARIANE, NO,ESPERA!
Salgo corriendo con los ojos rojos, es lo único que me permito hacer,corro, corro escaleras abajo, buscando...¿El que? Aire,respuestas,un rincón oscuro en el que poder llorar tranquila. El comprender que ha llevado a mi padre a acostarse con otra mujer en nuestra propia casa,en la cama de mi madre, en nuestro hogar. ¿Y nuestra familia? ¿No tiene valor para el? ¿No significamos nada? ¿No nos quiere? ¿No nos respeta? Voy corriendo tan rápido que poco falta para caerme en las escaleras de la 2 planta.Pero...¿A donde voy? ¿Que hago ahora? ¿Se lo explico a mi madre? ¿Y que le digo? Mamá he subido y tu marido se esta tirando a una guarra en vuestra habitación, en vuestra cama, ahí donde dormís todas las noches, y yo lo he visto, y el me ha visto ¿Y que hago?¿Que hacemos?
¿Que puedes hacer cuando tu vida cambia de la noche a la mañana sin razón aparente y sin ser culpa tuya? ¿Que haces entonces? Te paras, tomas aire, respiras, descansas, y luego tomas una desición, una decisión que va a cambiarte entera, tu vida, tu todo, a ti...Al final todo se remonta a eso, decisiones. Tienes que tomar la más adecuada, la más precisa.Pensando en los demás, pensando en ti. Pero en mi caso, la decisión que voy a tomar, no será buena para nadie.
Me paro en el portal, suerte que no hay ningún vecino cerca, y menos la señora Mendoza, empezaría con preguntas y no sabría que responder.Me permito concederme una sonrisa al imaginarme la cara que pondría al enterarse de lo que he visto y cuanto tiempo tardaría en contárselo a los demás vecinos.Poco, muy poco,creo yo. Pienso,pienso que hacer...de repente me vibra el móvil. Es mi madre. Y se me corta la respiración, el corazón me va más lento. Intento pensar rápidamente una solución.Solo se que tengo que darme prisa....Ahí esta, una ,algo que poder hacer, quizás no sea la mejor,pero es una. No es la más adecuada,pero es lo único que se me ocurre en este momento.
Me dispongo a salir del portal, veo que mi madre sigue posicionada en el mismo sitio en el que me dejo, por suerte ha dejado de llover tanto, ahora solo chispea, lo que me permite poder ir despacio hacia el coche, evitando el momento de la verdad.Pero todo lo bueno acaba, y llego al coche más pronto de lo que hubiera querido.
-Menos mal, ya pensé que no llegabas, y la tarjeta del médico...- Evito mirarla a la cara- Ariane ¿Que te pasa estas bien?- Me gira bruscamente la cabeza para que me quede mirándole los ojos directamente.-¿Que te pasa? ¿Que te ha pasado? ¿Por...
-Tranquila mamá es que es solo que... bueno,verás...es que...
-¿¡Es que que!?
Mi madre y su santa paciencia,que poca tiene. En ese momento lo veo claro, se lo que tengo que hacer.
-Es que verás, iba en el ascensor, de bajada, y me he quedado encerrada, no se que ha pasado, he pasado unos minutos angustiosos,pero por suerte se ha abierto, aunque ningún vecino me ha escuchado, raro ¿No crees?
Mi madre me mira con cara de...no se... no me cree, lo veo.Pero intenta no hacer mucho caso, aun así me responde.
-Si, raro. Bueno al menos estas aquí ¿La tarjeta del médico no la tienes verdad?- Muevo la cabeza en señal de negación- Lo sabía,por eso te estaba llamando, mira...-Alza un pequeño trozo de plástico cuadrangular- estaba aquí, desde el primer momento, te lo habías dejado aquí, te lo he dicho, eres igual de despistada que tu padre...
Casi me entran ganas de llorar,todo lo que he visto, todo lo que he pasado, todo lo que he sentido en esos 10 minutos. Todo lo que mi vida va a cambia.¡Todo!Por culpa de esa tarjetita, porque pensé que se me había olvidado en casa, en la habitación de mis padres. Esta claro, la vida no se rié de mi, se descojona directamente.
Se me llenan los ojos de lágrimas y mi madre lo nota.
-No pasa nada cariño, a todos nos puede pasar.Bueno, ya es tarde así que hemos perdido la cita, vamos mejor de compras ¿Te parece? Así te quitas la sensación amarga que tienes, además hemos quedado para cenar con tu padre en una horas, demonos prisa, que luego se queja.- Intenta decirlo con una sonrisa en la boca y la mayor amabilidad de la que dispone,todo aquello por verme feliz.- ¿Te parece?
Busca un rastro de positivismo en mi rostro. Pobre mi madre.
-Si mamá,me parece.
Me he quedado embobada mirando la nevera.Estoy sola en la cocina.Otra vez.
-¡Mierda!
Me he pasado tanto tiempo embobada que no me he dado cuenta de que ya han pasado 12 minutos. Y tengo solo 3 para desayunar y lavarme los dientes. Cojo una manzana y corro hasta el baño. 2 minutos. Cualquiera pensaría que soy una histérica y una exagerada,pero no cualquiera conoce a mi hermana. Es una paranoica de la puntualidad y el orden. Todo limpio y a su hora. Esa es ella. He terminado de lavarme los dientes y bajo con la mochila y la manzana en la mano. Nada no hay tiempo, escaleras.Bajo hasta el sótano.Menos 2 minutos.
-Llegas tarde.
-Si lo se, lo siento Sofia, es que... me he hecho tarde
-No, eso esta claro. Venga sube al coche, que hoy es un día muy ajetreado.Ojalá no pillemos atasco,pero seguro que lo hacemos.
Me enseña la mejor de sus sonrisas y nos subimos las dos, nos abrochamos los cinturones y ya estamos listas.
-¿Preparada para tu primer día?-Me dice con tono sarcástico.
-No. Lista para enfrentarme al mundo.
Me he quedado embobada mirando la nevera.Estoy sola en la cocina.Otra vez.
-¡Mierda!
Me he pasado tanto tiempo embobada que no me he dado cuenta de que ya han pasado 12 minutos. Y tengo solo 3 para desayunar y lavarme los dientes. Cojo una manzana y corro hasta el baño. 2 minutos. Cualquiera pensaría que soy una histérica y una exagerada,pero no cualquiera conoce a mi hermana. Es una paranoica de la puntualidad y el orden. Todo limpio y a su hora. Esa es ella. He terminado de lavarme los dientes y bajo con la mochila y la manzana en la mano. Nada no hay tiempo, escaleras.Bajo hasta el sótano.Menos 2 minutos.
-Llegas tarde.
-Si lo se, lo siento Sofia, es que... me he hecho tarde
-No, eso esta claro. Venga sube al coche, que hoy es un día muy ajetreado.Ojalá no pillemos atasco,pero seguro que lo hacemos.
Me enseña la mejor de sus sonrisas y nos subimos las dos, nos abrochamos los cinturones y ya estamos listas.
-¿Preparada para tu primer día?-Me dice con tono sarcástico.
-No. Lista para enfrentarme al mundo.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Capitulo I
-Lo siento mamá.
-Eso ya me lo has dicho.
-Pues te lo vuelvo a
decir, y te lo repito las veces que hagan falta. Lo siento.
Mi madre está
conduciendo, pero aun así me mira de reojo, intenta prestar la máxima atención
posible a la carretera y, a la misma vez, poner esa cara típica de todas las
madres para que me dé cuenta que realmente está enfadada.
-Es la quinta vez que te pasa y ya te lo advertí
la última vez, a la próxima te castigo.
Mi madre aparca como
puede en el bloque de edificios donde vivimos, lo más cerca posible de la
puerta, ya que está lloviendo.
-Anda, tira, sube a casa
y bájate la tarjeta, pero date prisa, y ya sabes la próxima vez ¡Sé más
cuidadosa o te castigo sin salir un mes!
Me bajo lo más rápido que
puedo del coche. Suerte que tengo las piernas largas, lo que me permite ir más
veloz y conseguir no mojarme mucho. Llamó al ascensor, pero tarda más de la
cuenta y decido tomar las escaleras, que seguro que llegaré más rápido y mi
madre se enfadará menos.
-¡Buenos días, Ariane!
-Ah, buenos días señora
Mendoza
Es la vecina del 5ºB, una
señora viuda, algo mayor y cotilla, pero muy simpática. Suele ir a casa a
ponerse al día de los cotilleos con la asistenta, María. Mi madre siempre me
dice «Debes guardar respeto a las personas
mayores, por mucho coñazo que te den, algún día tu también serás mayor y
estarás tan aburrida como ellas, entonces no tendrás otra cosa mejor que hacer
que ir hablando de los demás.»
-¿Como está tu madre?
-Bien, está abajo esperándome con el coche porque
tenemos una cita con mi dentista, y se nos ha olvidado la tarjeta -Digo con una
sonrisa en la boca,y con la mayor amabilidad que poseo- Bueno señora, me tengo
que ir porque se me hace tarde, un saludo para sus hijos.
-Adiós querida, y un saludo para tus padres.
Se despide de mí con la mano y continúa su camino hacia la calle.
Recuerdo cuando me mude aquí, tenía cinco años y ahora voy a cumplir 16,
en septiembre.
Conozco a todos y cada uno de los habitantes de estos pisos, y eso que hay
8 plantas y 4 departamentos en cada uno. Llegó a mi planta, la 3, más pronto de
lo que me esperaba, «Aun habiéndome entretenido con la señora Mendoza, ha sido
buena idea no coger el ascensor» pienso para mis adentros.
Abro la puerta y me pongo
a tantear por el salón, segura de que allí es donde olvidé mi tarjeta, pero
nada, no la encuentro ¡Estúpido, dentista! Hace poco más de 3 meses que me
quitaron el aparato, pero aun sigo teniendo que ir por revisión, y llevando un
incómodo aparato de dormir,
-Donde lo habré dejado...
Ah, vale, ya recuerdo. La
habitación de mis padres, lo deje ahí antes de marcharme, claro, por eso
recuerdo haberla cogido, pero entre un momento para recoger el abrigo de mi madre
y asenté la tarjeta para poder cogerlo bien, por eso se me olvido. Ósea que de
algún modo es culpa suya, luego se lo diré y posiblemente se le pase así un
poco el enfado.
Mi casa ahora es mucho
más grande que anteriormente, hace poco que mi vecino de arriba se mudo a
Italia y puso en venta el piso, mi padre aprovecho la urgente necesidad que
tenía de venderlo para hacerle una buena oferte, para nosotros claro, y así nos
hicimos un duplex, mi habitación esta arriba, junto a la de mi hermana, un
cuarto de baño y las de mis padres. También está el despacho de mi madre
que remodelamos hace poco y, un gran balcón. Abajo está el salón, la
cocina, otro cuarto de baño y el despacho de mi padre. Subo la escalera de
caracol lo más rápido que puedo, cociente de que mi madre debe estarse
impacientando. Voy directa hacía la habitación que más al fondo está, las de
mis padres.
Escucho ruidos, extraños
ruidos, una voz, se ríe. Debe ser mi padre, claro, habrá llegado pronto a casa,
que raro. Habíamos quedado en cenar todos juntos en el nuevo restaurante que
habían abierto en el centro, de que era... ¡Así! Comida tailandesa, una
recomendación de un compañero de trabajo de mi padre. Seguro que está aquí
porque se le ha olvidado algo, por eso soy así, he salido a él. Despistada.
Abro la puerta, esperándome encontrar la habitación revuelta y a mi padre loco,
buscando algo por todos lados. Como yo, desquiciado, maldiciendo esa
cabeza suya tan torpe. Pero lo que vi, lo que sentí en ese momento, no fue nada
parecido a lo que esperaba, sentí dolor, ira rabia, sentí el sentimiento más
amargo que había sentido en mi vida.
Prólogo
¿Nunca os ha pasado que habéis tenido tantas decepciones que simplemente os han cansado?Que la persona que significaba todo en tu vida, la que se supone que jamás debía darte una razón para desconfiar ya que era un pilar en el que te sustentabas, ha cometido un error que lo estas pagando tú...Y si a esas decepciones les añades: soledad,incomodidad,problemas,y culpabilidad. Que pasaría si tu vida,perfecta,casi irreal,todo medido al último detalle,digna de una anuncio de televisión de esos de "vidas maravillosas" estuviera pendiente de un hilo sin que tu te dieras cuenta y, que un mínimo movimiento en falso,involuntario,podría romper ese perfecto equilibrio y volverlo todo en contra tuya,convirtiéndote así en el ojo del huracán.
Pues bien,así estoy yo, en esa continua pelea por la supervivencia en la que se convirtió mi vida. Aquí,desolada,llorando.Con gente sufriendo a mi alrededor,herida. Yo,viva en muerte,muerta en vida.Gente llorando,hablando.Yo, en el ojo del huracán en el que se convirtió mi vida.
Por su culpa...
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