martes, 24 de diciembre de 2013

Capitulo V

Llego a mi casa a poco más de las dos. Como de costumbre no hay nadie.
-Maríaa..
Ni rastro. Supongo que se habrá ido ya, es muy tarde para que siga. Respecto a mi hermana se quedara a comer con su novio o con algunas amigas suyas, y mi madre...supongo que estará bien. En esta casa ya nada es lo que era antes. 
Entro a la cocina y me caliento un plato de pasta que ha dejado María en la nevara. Espero los 3 minutos que tarda, cojo un bote de coca-cola, y me siento en el comedor a degustar esa delicia. María lleva trabajando con nosotros desde que tengo uso de razón. Es puertorriqueña, de Cabo Rojo, creo. Desde que era pequeñita me hablaba siempre de Puerto Rico, me hablaba de los inmensos mares que rodeaba ese país, del oasis de paz que se respiraba. Decía que todo era más bonito ahí, la gente era más alegre y los días se disfrutaban más con menos. No como en España que la vida pasaba rápida y ajetreada, que todo se hacía deprisa y no se podía disfrutar salvo en determinadas ocasiones. De pequeñita soñaba con ir ahí y perderme en ese oasis de placer, ahora más que nunca me vendría bien perderme por esas tierras y calmar la angustia que ahí en mi.
Termine de comer y deje los platos en el fregadero, los lave a mano y me recosté en el sofá. Eran poco más de las dos y media y podía permitirme descansar un poco.Me distraje con la tele para evitar pensar, y sin quererlo me sumergí en un profundo sueño.

Estaba sola en un lugar oscuro. Escuchaba pasos a mi alrededor,como tacones, intentaba correr pero no podía. Estaba atada de pies y manos. Pedía ayuda desesperadamente pero nadie me escuchaba, gritaba,gritaba, y gritaba. No había respuesta, estaba asustada, casi llorando. Seguía sin haber respuesta. De repente vi una luz cegadora que envolvió todo aquel lugar, tuve que torcer la cabeza y cerrar fuertemente los ojos del impacto que recibe de esta. 

-Arianne...Arianne...-Me dijo la voz que a dudas penas reconocía.
-Qui...¿quién eres?- Me atreví a preguntar, conseguí abrir un poco los ojos y vi la figura de un hombre.
-Arianne...Arianne...

Me desperté agitada del sueño, estaba sudando y con los ojos llorosas.Me recosté un momento intentando situarme. ¿Qué había sido eso? ¿Quién era? ¿Por qué me llamaba? Y sobretodo...¿Cómo sabía mi nombre? Un montón de preguntas me bombardearon en aquel momento y no tenía repuesta para ninguna. De repente un pensamiento atravesó mi mente.

-Mierda...¿Qué hora es?- Mire el reloj de mi mano y vi que eran las tres menos cuarto.- Joder, joder,joder ¡Las clases de inglés! 
Salí corriendo hacía mi habitación cogí una pequeña mochila y la dirección de la academia que me había escrito mi madre en un papel, corrí hacía abajo, a la cocina, y busque mi cartera en la mochila del colegio. La cogí y salí corriendo a coger un taxi, ya que en autobús no me daría tiempo. 
Llegue a las cuatro y diez. Teniendo en cuenta el atasco que había no está nada mal. Me planto delante de ese gran edificio y, extrañamente, siento una punzada de dolor en el estomago. No se porque, pero presiento que algo va a pasar en estos 3 meses que voy a dar clases en British Academy.

Nada más entrar me encuentro con un recibidor y me dirijo hacía él. Desde ahí me mira la recepcionista con una sonrisa en la boca.

-Buenos días ¿Que deseas?
-Hola, pues estoy apuntada a clases de inglés y...
- Ah, claro, es la planta 3. Encantada mi nombre es Beatriz.-Me sonríe y me da la mano.
-Lo mismo digo, yo me llamo Arianne.- Y le devuelvo el saludo de buen grado.Me despido de ella y me dirijo al ascensor que me va a llevar a la 3 planta. 
Ahí es donde voy a dar clase en los próximos días. El edificio me gusta bastante, tiene un toque abstracto. Mucha luz y es un edificio nuevo, lo que me supone un gran alivio ya que no me apetecía nada dar clases en un viejo edificio apunto de derrumbarse. Mi madre me ha dicho poco sobre esta academia, solo que tiene muy buenos profesores y que me ayudará a mejorar mi inglés. La verdad es que entre ella y yo ya no hay mucho más que decir. 
Llegó a la 3 planta y me encuentro con otra recepcionista nada más salir.
-Buenos días, vengo por las clases de inglés...-Digo con una voz algo ronca.
-Hola, pues llegas un poco tarde, tu clase ha empezado hace rato, pero pasa, no creo que lleven dado mucho.- Me dice con una forzada sonrisa.- Puerta 2
-Gracias. 
Esta me resulta un tanto más borde que la anterior.« Al menos que se curre una sonrisa»  digo para mis adentros. 
Entro en la clase, y me encuentro con una intensa mirada azul que me mira desde detrás del escritorio.
-Y bueno siempre están de los que llegan tarde...-Me mira y se ríe junto a las demás voces situadas en las mesas de alrededor. «¡Pero será gilipollas!» 
-Lo siento, es que he pillado atasco y no he podido llegar antes.-Me disculpo con una fingida cara de arrepentimiento y roja de la vergüenza.
- Por eso recomiendan salir antes de casa...-Escucho como algunas voces se ríen.-En fin, siéntate donde puedas.
No me queda de otra que sentarme en una de las mesas dobles situada en la ultima fila. Está claro que no he empezado demasiado bien y el sitio que me ha tocado va a dificultar el que mejore en inglés. Todavía algo roja me siento he intento prestar atención a la clase. Empiezo a examinar el panorama, están los típicos chicos que están ahí por obligación, los que van porque realmente quieren y los pelotas, que son aquellos que se ponen en primera fila solo para hacer la pelota al profesor. Aunque jamás sabre el porque hacer la pelota al profesor aquí, esto no va por nota. Entonces me doy cuenta que todos a los que he denominado "pelotas" son chicas. ¿Por qué chicas? Ahí es cuando me permito fijarme en el profesor. Claro, ahora todo se entiende...¡Es que el cabrón esta muy bueno! Es alto, ojos grandes y azules intensos como nunca los había visto, casi similares a los de Samanta, moreno con el pelo corto y una sonrisa que podría cortar el aire. Ahora entiendo el que todas estén pegadas como moscas a la miel. 
Pocos minutos después de sentarme escuchamos a alguien tocas a la puerta y abrirla
-Vaya, parece que hoy todos han encontrado atasco.- Dice el profesor, con una  mueca burlona mientras se ríen los demás.-Buenos días.
-Hola.- Dice el chico con cara de perdido.
-¿Y cual es tu escusa? ¿Otro atasco?
-¿Otro atasco?- Dice interrogativo.
-Anda siéntate, mira justo te sientas al lado del otro atasco de la clase. Seguro que os hacéis muy amigos.- Dice burlón.
El chico se sienta a mi lado. Y me sonríe. Ciertamente es muy guapo, tiene una sonrisa muy bonita y unos ojos castaños preciosos con un brillo que corta la respiración. Es rubio y poco más alto que yo.
-Hola,me llamo Alejandro, Alex.-Me saluda dándome la mano.- Y soy el otro atasco.- Sonríe y casi me desarma.
-Hola, soy Arianne. Y soy el primer atasco, y creo que la razón por la que se hayan reído más de ti que de mi.
-Jajaja, no pasa nada, me gusta que me presten la atención. Además no ha sido culpa tuya, ha sido culpa de este tío que es...muy simpáticos.
-Yo diría que es gilipollas.
-Shhh, silencio todo el mundo.- Dice el profesor mirándonos.
Nos miramos y sonreímos. De repente me parece que estas clases no van a estar tan mal al fin y al cabo. 

4 comentarios:

  1. Me dejas con la intriga de saber que pasa ahora en las clases! Siguientee :)

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  2. Jajajaja eso es lo que busca todo autor(hasta los que estamos en proceso) pronto me pondre con el siguiente,prometido

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  3. Tienes que escribir otro capítulo ya!! ;) Eres muy buena escribiendo y espero que sigas así... Ah, ese chico ya me ha empezado a enamorar, eh? Aviso. Te seguiré leyendo Besoooos :*

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    1. Jajajajaaj muchisimas gracias.Pues yo solo os digo que intentare hacerlo lo mejpr posible.Y muchas gracias por invertir vuestro tiempo en mi <3

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