Clase tras clase tras clase. Por fin, última hora. Hoy no ha venido el profesor, tenemos dos opciones: irnos o quedarnos estudiando ¿El que? Ni ellos lo saben.
Samanta, Vanesa y yo decidimos irnos a recorrer la ciudad, contarnos lo todo, ponernos al día de nuestro verano. Ellas hablan y hablan y hablan, no me molesta pero se que va a llegar el momento en que me pregunten por mi verano y tenga que recordar aquel horrible suceso que marco mi vida. Espero que pasen de mi, que sigan hablando de ellas, pero no es así.
-¿Y que tal tu verano Arianne?- Esta vez es Samanta la que me lo pregunta. En sus ojos se nota que estaba impidiendo hablar del tema, ellas saben lo doloroso que fue para mí, pero en el fondo están preocupadas y eso es lo único que me impulsa a querer decírselo.- ¿Ha estado todo bien?
-Si, bueno, han mejorado las cosas en casa.
Sus miradas demuestran tristeza hacía mí, intenta comprenderme pero a leguas se nota que siguen sintiéndose incomodas a las hora de hablar sobre ello. Tanto o más que yo. Intento no darle importancia, reprimir aquel horrible recuerdo, pero inevitablemente mi cabeza recuerda aquella fría tarde de noviembre...
Acabamos de cenar y volvemos a casa, los cuatro. No he sido capaz de mirar un solo momento los ojos de mi padre, me duele. Me duele tanto. En un determinado momento nuestras miradas se encuentran en el retrovisor del coche, la aparto lo más rápido que puedo. No, no me siento capaz d mirarle a la cara, no puedo, me duele tanto cada vez que le veo.
Sofía, mi hermana, esta hablando de algo. Parece ser que habla de su compromiso y de los preparativos para la boda, la quieren hacer en junio una vez quede graduado. Muy buena idea, como siempre. Aunque yo lo veo algo precipitado, pero nadie me pregunta a mi, para que...Mi madre le esta ayudando a decidir que hacer y mientras mi padre asiente. Ellas dos son las que lo deciden todo en mi familia.
Por fin llegamos a casa. Salgo lo más rápido que puedo del coche, casi corriendo. Mi madre me dice algo pero no consigo escucharla, solo quiero correr y correr y refugiarme bajo mis sábanas y llorar. Llorar por un delito que yo no cometí. Pero nada en la vida sucede como uno quiere.
Me pongo el pijama y, justo en el momento en el que me voy a meter a la cama aparece mi padre por la puerta de mi habitación. Me mira, buscando algo ¿El que? Una explicación, una razón, como pedir perdón y no sentirse culpable. Unos minutos después se digna a hablarme, y lo primero que dice es lo más original que habría podido escuchar en mi vida.
-Lo siento.
Así de simple, solo eso. Una palabra, lo siento, y todo arreglado. Todo el dolor queda olvidado, los recuerdos, las lágrimas, quedan atrás. Ya esta, te perdono, nos perdonamos nos abrazamos y juramos no volvernos a hacer daño.Juramos aparentar ser una familia perfecta y no mencionar el tema nunca más. Todo son apariencias al fin y al cabo.
Pero no sucede así, no puedo dejar que suceda así, y estoy apunto de explotar, apunto de gritarle a todo el mundo lo que hizo, lo que vi, lo que me obligo a ver que hacía. Antes de decir algo o de gritar si quiera se adelanta sentándose en una silla e intentando darme una explicación más real, apelando a mis sentimientos y mi compasión.
- ¿Cuándo eras pequeña solías caerte mucho sabes?- Lo dice con una sonrisa en la cara y yo no se que decir.
-No se que pretendes decirme con ello.
-Verás, cuando eras pequeña tenías un problema en las piernas, muy poca movilidad, tuvimos que llevarte los 3 primeros años de tu vida a terapias, a fisios, a un millón de cosas para que consiguieses caminar. Nada funcionaba del todo. Entonces al médico, apunto de practicar técnicas más fuertes contigo, se le ocurrió un disparate que nadie creyó que podría funcionar. Yo. Si, fue algo ridículo del todo, casi le tiro el informe médico a la cara, pero estaba tan desesperado que decidía hacerle caso. Lo intente al menos , al fin y al cabo ¿Qué podía perder? Entonces todas las tardes salía pronto del trabajo y caminábamos, nos pasábamos horas, hasta que se nos hacía de noche. Al principio te caías muchos, muchísimo. Se me partía el alma de verte en el suelo, pero saque fuerzas día a día para cogerte. Y en poco más de 5 meses podías caminar normal. Entonces yo me explique ¿Cómo? ¿Cómo es posible que yo hubiera conseguido lo que muchos terapeutas no consiguieron? Entonces caí en la cuenta que tu no hubiese aprendido a caminar bien ni con los mejores médicos del mundo, porque a ti lo único que te hacía falta era el cariño de tu padre. Ahí me di cuenta que siempre estaría para ti, que tu, tu hermana y tu madre seriáis una prioridad para mí, que siempre que te cayeras yo estaría ahí para recogerte, que...
-¿Esa es tu forma bonita de disculparte por tirarte a una guarra en nuestra casa?- Las palabras salen solas de mi boca, no se como me arme de valor para no echarme a llorar, me dolió más que usará un hecho acontecido en mi infancia para explicar su falta de moral que su infidelidad en sí.
-Cariño, se que me equivoque y no sabes como lo lamento. Pero ya acabó todo, no volveré a ver a Marie más la he despedí..
- Espera, espera, espera un momento ¿Marie? ¿Tu secretaría?- Lo digo casi chillando.
- ¡Shh! Baja la voz.
- ¿Qué pasa que tienes miedo que mamá sepa la verdad? Que le diga que eres un cabrón que no ama a su familia.- Se le dulcifica la mirada y se da cuenta que no esta en posición de exigir.
- Lo siento, si, ella. Fue un error, un grave error que lamentaré por toda mi vida. Te lo juro. No volverá a pasar, no volveré a hacerlo. Pero por favor no se lo digas a tu madre, eso la destruiría tanto a ella como a nuestra familia.
Me quedo de piedra, no se que contestar a ello. Comete un error y lo tengo que pagar yo. Es lo peor que me podía haber dicho.
-Todavía tu atreves a exigirme que me calle, después de todo...¡TODAVÍA!
-No, no te exijo, solo te lo pido sería devastador para esta familia que dijeras algo, no lo comprender. Lo arruinarías todo, yo quiero a tu madre y esto solo ha sido un desliz. La amo, de verdad que la amo. Como a ti y a tu hermana, sois mi vida las tres.- Intenta abrazarme.
-No, no me toques. No quiero que lo hagas. Eres la persona más hipócrita que he conocido, a ti no te interesa nadie, solo quieres vivir de las apariencias. Quieres intentar hacerme creer que quieres a mi madre pero si la quisieras de verdad no habría pasado lo que vi, no...
- ¿Qué pasa? ¿Por que gritáis tanto?
Es mi madre. Tanto yo como mi padre nos quedamos de piedra. Yo tengo los ojos empapados de la rabia contenida. No he podido evitar llorar. Mi padre encambio sigue igual que antes, solo lleva el pelo un poco más alborotado y se le nota acalorado por nuestra discusión.
-No nada.- Contesta él.- Es solo que.-Me mira a los ojos, no se de que manera, nunca antes había visto esa expresión. Y por una vez le creo, me veo a el y a mi hace años, juntos. Como si nada hubiera pasado.- Arianne y yo estábamos hablando de que...verás cariño, hay algo que debo contarte. Es que,está tarde Arianne vino a casa y...
- Le conté que había suspendido.-Salto de improvisto, casi sin querer.- Lo siento mamá, quería decírtelo.
-¿Suspendido? ¿Como? ¿El que?
Me mira extrañado.
-Nada cariño, un examen ¿Pero tienes la recuperación pronto no?
-Ajam
-¡Y por eso gritáis tanto?
-Si es que verás...
-¿Mamá puedes venir?- Es mi hermana. Santa Sofía que nos ha salvado de lo inexplicable.
-Si claro.-Mi madre suspira.- Arianne ya hablaremos, y no discutáis más.
-Si, tranquila cariño.
-Si, mamá
Y así la veo irse, a rescatar a mi hermana de a saber que, un problema con fácil solución, seguro.
-¿Y eso por que?- Es mi padre, me mira con cara de perplejidad. No se que responder y digo lo primero que veo oportuno
- Ha sido por ella, no por ti.
Y le cierro la puerta en las narices. Y no quiero que vuelva a llamar o entrar. Y no lo vuelve a hacerlo. Y así tomo una decisión, prometiéndome a mi misma que lo que he hecho ha sido lo correcto, que todo volvería a ser como antes. Pero nada pasa así. Todo, absolutamente todo, se sabe, y este secreto no iba a ser diferente. Y cuando se supo me arrepentí de no haberlo dicho yo, en el momento indicado en el lugar indicado. Quizás todo hubiese sido más fácil para todos.
-¡Arianne!
-Emm...
-Te has quedado embobada mirando hacía júpiter ¿Estás bien?
-Si, creo...creo que debería irme. Si, será lo mejor
-¿Estas bien cielo?- Me dice Vanesa con cara preocupada.-¿Te veo mala cara?
-Si, es que he dormido muy poco y tengo que estar resplandeciente para hoy por la tarde. Empiezo clases de inglés, ya sabéis.
-Ahh si, es verdad. Bueno cualquier cosa wasap y eso.
Nos damos un abrazo, un abrazo de tres y nos despedimos. Me voy a mi casa, dolida por los recuerdos, por el pensamiento de que habría pasado si no hubiera hecho lo que hice, si hubiera tomado otra decisión. Pero eso nunca lo sabre. Lo único que se es que tengo que ir a clases de inglés esta tarde.
He leido la novela y me está gustando mucho :) espero que la sigas pronto, un besoo!
ResponderEliminarMuchas gracias de verdad, me ha emocionado mucho que me escribieras este comentario porque no sabia si había gente que leyese eso. Te prometo que seguiré escribiendo. Un beso :)
EliminarGracias por seguir escribiendo, y si me está gustando bastante tu novela :) un besoo!
Eliminar