- Vamos, lárgate!
Se abre la puerta del armario y sale un chico semidesnudo de ahí.
- No me vas a dar un último beso, cariño.- Me dice en tono burlón.
- ¡Qué te largues de aquí ya!- Le respondo un tanto irritada.- Casi nos pillan,y no quiero que nadie se entere de esto...por lo menos no así.
Julio se esta poniendo los pantalones y para un momento para dirigirme una mirada un tanto dolorida.
-¿Es que te avergüenzas de mí?
Le miro y no puedo evitar poner los ojos en blanco
- ¿De verdad me vas a venir con eso ahora? No te parece que no es el momento.
No puede evitar dejar escapar un suspiro. Creo que lo hace más para irritarme que para otra cosa.
-¿Y cuando se supone que va a ser el momento? ¿Tanto miedo te da enfrentarte a tus padres? ¿Tanto miedo te da enfrentarte al que dirán? La gente habla de los demás constantemente. Asimilalo, se meten en la vida de otras personas llegando la a destruir incluso solo para sentirse mejor consigo mismo. Pero no por eso vamos a dejar de vivir. No dejes que ganen y guíen tu vida, porque incluso haciéndolo todo perfecto van a encontrar motivos para criticarte. Tienes que dejar de pensar ya en ellos. ¿O hay algo más que no me quieres contar?- Y mientras me lo dice me mira a los ojos. No puedo aguantarle más la mirada y acabo retirandosela.- ¿Tienes miedo de él, verdad?
No puedo contestarle porque no se que decir. Quizás tenga miedo de todo lo que ha dicho. Quizás tenga miedo de que todo cambie después de lo que me ha costado mantener una fachada perfecta.
- Me largo.- Dice una vez se ha terminado de vestir.- Y hazme un favor. No me llames más. Estoy harto de toda esta situación. Estoy harto de ser tu secretito.
- No, Julio espera...- Esta casi en la puerta cuando suena mi móvil de repente. Esta al borde de la cama, lo suficientemente cerca para que los dos veamos de quien es la llamada.
- Venga cógelo, y dale saludos de mi parte.
Cierra de un portazo y me deja sola con el móvil aun vibrando debido a la llamada. No estoy de humor para contestar, pero aun así se que debería hacerlo.
- Sofía mi madre ha visto unas cosas que te van a encantar para la boda. Se que es precipitado, pero ya que hemos decidido adelantar la boda y casarnos el verano que viene...
-Alberto no tengo tiempo para hablar de esto, estoy estudiando y he tenido un día agotador, luego llamó a tu madre ¿Vale?
- Vale, pero... ¿Va todo bien?
No.
- Si.
- Bueno pues no te olvides de llamar. Esta noche cenamos juntos ¿Lo recuerdas?
Mierda.
- Claro.
-A las ocho te recojo ¿Te parece bien?
- Si, claro.
- Vale, adiós.
-Adiós.
Y cuelgo. Y así es siempre con él. Nada de sentimientos. Adiós. Ni un cariño, ni un te quiero. A veces creo que nunca sentimos nada el uno por el otro, que esto no fue real. Que empezamos porque así nos lo impusieron.
Me giro en busca de mis cascos. Solo quiero escuchar música y conseguir descifrar todo lo que llevo dentro. Busco y busco pero no encuentro nada.
- Arianne...
Ella me los pidió ayer. Se los habrá dejado en su habitación. No aguanto que me coja las cosas y no me las devuelva. Salgo en busca de los dichosos cascos, directa a su habitación.
- Arianne..- toco la puerta.- Arianne...- Nada no responde. Entro y veo que no hay nadie en la habitación.- Arianne...- Nada. Entro al baño y casi al borde de un infarto y con las lágrimas en los ojos veo lo que nunca hubiera querido ver.- ¡ARIANNEEE!
Que pasaría si un día lo tienes todo y lo pierdes.La gente en la que confías ya no está, todos te abandonan.Y cuando más sola estas,cuando lo das todo por perdido,aparece.Una esperanza,una luz cegadora que te ayuda ha encontrarte en medio de esa oscuridad.Pero ten cuidado,porque no todas las luces son siempre buenas.
viernes, 24 de enero de 2014
miércoles, 15 de enero de 2014
Capítulo VII
-Y así chicos termina la clase de hoy. Podéis recoger.- Nos dedica una breve sonrisa.
¡Por fínnnn! creí que me iba a morir de estar 2 horas aquí sentada. Empiezo a recoger mis cosas y mi mano choca con la de mi compañero de al lado, tardo más de lo que hubiera querido en quitarla, o intento autoconvencerme de ello. Creo que va a decir algo pero antes de que pase su voz es interrumpida por el profesor.
- Arianne y Alejandro, venid un momento conmigo.
Una vez recogidas nuestras cosas nos acercamos a él.
-Bueno os he llamado porque no quiero que se vuelva a repetir lo de hoy.-Nos mira con una cara pasiva, como si no le importase realmente lo que dice. Y creo que es así.- Mirad, no se que concepto de puntualidad tenéis pero en mis clases hay que cumplir ciertas normas ¿Entendido Arianne?- Me mira y asiento.- ¿Alejandro?
- Alex.
-¿Cómo?
-Que prefiero que me llamen Alex. No me gusta Alejandro.
La mirada se le intensifica y empiezo a pensar que le va a contestar algo no muy agradable. Entre cierra los ojos y suspira.
-Bueno. Alex. Creo que una de las primeras cosas que se deben hacer antes de pedir respeto mutuo es presentarse formalmente.Yo me llamo Víctor Crowell. Y como os he dicho no quiero que se repita lo de hoy. Que esto sean unas clases particulares y se paguen no quiere decir que no
exija ciertas cosas. Y la principal es la puntualidad. Hoy no os he querido dejar en la puerta pero la próxima vez lo haré, es más, os puedo echar si así lo quisiera. 3 retrasos es mi límite ¿Entendido?
Nos mira esperando que asentamos y así lo hacemos. 3 faltas, que original...
- Podéis iros entonces.
Nos damos la vuelta y salimos al mismo ritmo. Entramos al ascensor para dirigirnos a la salida.
- Que bien hemos empezado. El primer día y ya tenemos charla particular.- Me dice.
- Si es la primera vez que nada más empezar me han dado una charla particular.- Le digo intentando ocultar mi nerviosismo por la gravedad de la situación. Quizás no lo sea tanto pero si esto llega a oídos de mi madre las cosas pueden empeorar seriamente en casa. Aunque no es que en mi casa las cosas puedan empeorar mucho...- Y tú...¿Es tu primera vez?
- ¿Mi primera vez? ¿De charlas? - Asiento.- La verdad es que no.
- ¿Entonces que eres el típico chico malo?- Le digo ocultando una sonrisa.
- ¿Chico Malo?- Me mira ceñudo captando perfectamente mi ironía. Se acerca a mi, invadiendo el poco espacio que hay en el ascensor, esta a pocos centímetros de mi boca cuando cambia radicalmente la trayectoria dirigiéndose a mi oído.- Bueno, digamos que he tenido muchas primeras veces.
Su respuesta me descoloca totalmente. Estoy apunto de decirle algo cuando se habré la puerta del ascensor. Se dirige a la salida y yo le sigo a pocos metros. Llegamos juntos a la puerta y veo como el cielo se ha vuelto más oscuro.
- Bueno, nos vemos mañana Arianne.- Me guiña un ojo y tuerce hacía la derecha.
No es mucho más lo que puedo decir asique prefiero quedarme callada y no responderle nada. ¡Que idiota! Pienso mientras tomo mi camino torciendo hacía la izquierda.
Llego a casa casi a las siete. Me ha tomado mi tiempo llegar aquí ya que el autobús se ha retrasado bastante.
- ¿Mamá? ¿Sofía? - Grito.
No hay nadie en casa....Mejor. Subo las escaleras dirigiéndome hacía mi habitación. Necesito una ducha urgentemente para olvidar este pesado día. El maravilloso clima me ha regalo un precioso día de lluvia que ha terminado por pasarme factura. Estoy totalmente empapada. De los pies a la cabeza, no hay un centímetro de mi que no este mojado. Pero lo peor es mi pelo, sin duda. Estoy entrando en mi habitación cuando escucho ruidos procedentes de la de mi hermana. Mi experiencia me dice que no es de mi asunto, pero por otra parte me preocupa. Sofía no es tan ruidosa. No muy segura de ello toco la puerta y entro en la habitación
-¿Sofía?
- ¿¡Qué haces aquí!?- Me contesta alterada. Esta en la cama, un poco despeinada y vestida con una camisera grandes y unos shorts muy cortos.- ¿No estabas en clase? ¿Y como demonios te has mojado tanto?-Me preguntó esta vez más calmada.
- Si, estaba. Pero tendré que volver en algún momento. ¿O es que crees que me quede a vivir ahí?- Respondo un tanto borde. Pero es que estoy un poco molesta aún por todo lo que ha pasado. Además, Sofía produce ese efecto en mí.- Y en cuestión a la ropa es por la lluvia.- Señalo hacia la ventana.- Afuera está lloviendo.
-Ah.- Dice.- Pues podías haber tenido más cuidado ¿No?
Ella es así de simpática siempre.
- En fin... Me voy ha duchar y terminar los deberes.
Cierro la puerta y creo escucharla suspirar. En fin. Llego a mi habitación, lleno la bañera mientras me desvisto y finalmente me sumerjo en el agua calienta. Esto es muy relajante. Yo, esta agua calentita. Y por un momento todo me parece perfecto. Cierro los ojos y sumerjo la cabeza en el agua dejándome llevar por este momento de relax. Intento salir pero no puedo, siento como alguien me hunde la cabeza impidiéndome conseguirlo. Intento salir, lo intento desesperadamente pero no hay manera. Abro los ojos todo lo que veo es a alguien encapuchado, totalmente de negro. No puedo distinguir mucho más. Lucho desesperadamente para salir de ahí, pero no hay forma. Es como si estuviese maniatada. Un momento después dejan de funcionarme los pies y las manos y siento que no puedo luchar más. Que la mano ha vencido. Y es entonces cuando se me cierran los ojos y los pensamientos dejan de fluir. Y en el fondo de todo escucho como una voz pronuncia mi nombre en un susurro.
exija ciertas cosas. Y la principal es la puntualidad. Hoy no os he querido dejar en la puerta pero la próxima vez lo haré, es más, os puedo echar si así lo quisiera. 3 retrasos es mi límite ¿Entendido?
Nos mira esperando que asentamos y así lo hacemos. 3 faltas, que original...
- Podéis iros entonces.
Nos damos la vuelta y salimos al mismo ritmo. Entramos al ascensor para dirigirnos a la salida.
- Que bien hemos empezado. El primer día y ya tenemos charla particular.- Me dice.
- Si es la primera vez que nada más empezar me han dado una charla particular.- Le digo intentando ocultar mi nerviosismo por la gravedad de la situación. Quizás no lo sea tanto pero si esto llega a oídos de mi madre las cosas pueden empeorar seriamente en casa. Aunque no es que en mi casa las cosas puedan empeorar mucho...- Y tú...¿Es tu primera vez?
- ¿Mi primera vez? ¿De charlas? - Asiento.- La verdad es que no.
- ¿Entonces que eres el típico chico malo?- Le digo ocultando una sonrisa.
- ¿Chico Malo?- Me mira ceñudo captando perfectamente mi ironía. Se acerca a mi, invadiendo el poco espacio que hay en el ascensor, esta a pocos centímetros de mi boca cuando cambia radicalmente la trayectoria dirigiéndose a mi oído.- Bueno, digamos que he tenido muchas primeras veces.
Su respuesta me descoloca totalmente. Estoy apunto de decirle algo cuando se habré la puerta del ascensor. Se dirige a la salida y yo le sigo a pocos metros. Llegamos juntos a la puerta y veo como el cielo se ha vuelto más oscuro.
- Bueno, nos vemos mañana Arianne.- Me guiña un ojo y tuerce hacía la derecha.
No es mucho más lo que puedo decir asique prefiero quedarme callada y no responderle nada. ¡Que idiota! Pienso mientras tomo mi camino torciendo hacía la izquierda.
Llego a casa casi a las siete. Me ha tomado mi tiempo llegar aquí ya que el autobús se ha retrasado bastante.
- ¿Mamá? ¿Sofía? - Grito.
No hay nadie en casa....Mejor. Subo las escaleras dirigiéndome hacía mi habitación. Necesito una ducha urgentemente para olvidar este pesado día. El maravilloso clima me ha regalo un precioso día de lluvia que ha terminado por pasarme factura. Estoy totalmente empapada. De los pies a la cabeza, no hay un centímetro de mi que no este mojado. Pero lo peor es mi pelo, sin duda. Estoy entrando en mi habitación cuando escucho ruidos procedentes de la de mi hermana. Mi experiencia me dice que no es de mi asunto, pero por otra parte me preocupa. Sofía no es tan ruidosa. No muy segura de ello toco la puerta y entro en la habitación
-¿Sofía?
- ¿¡Qué haces aquí!?- Me contesta alterada. Esta en la cama, un poco despeinada y vestida con una camisera grandes y unos shorts muy cortos.- ¿No estabas en clase? ¿Y como demonios te has mojado tanto?-Me preguntó esta vez más calmada.
- Si, estaba. Pero tendré que volver en algún momento. ¿O es que crees que me quede a vivir ahí?- Respondo un tanto borde. Pero es que estoy un poco molesta aún por todo lo que ha pasado. Además, Sofía produce ese efecto en mí.- Y en cuestión a la ropa es por la lluvia.- Señalo hacia la ventana.- Afuera está lloviendo.
-Ah.- Dice.- Pues podías haber tenido más cuidado ¿No?
Ella es así de simpática siempre.
- En fin... Me voy ha duchar y terminar los deberes.
Cierro la puerta y creo escucharla suspirar. En fin. Llego a mi habitación, lleno la bañera mientras me desvisto y finalmente me sumerjo en el agua calienta. Esto es muy relajante. Yo, esta agua calentita. Y por un momento todo me parece perfecto. Cierro los ojos y sumerjo la cabeza en el agua dejándome llevar por este momento de relax. Intento salir pero no puedo, siento como alguien me hunde la cabeza impidiéndome conseguirlo. Intento salir, lo intento desesperadamente pero no hay manera. Abro los ojos todo lo que veo es a alguien encapuchado, totalmente de negro. No puedo distinguir mucho más. Lucho desesperadamente para salir de ahí, pero no hay forma. Es como si estuviese maniatada. Un momento después dejan de funcionarme los pies y las manos y siento que no puedo luchar más. Que la mano ha vencido. Y es entonces cuando se me cierran los ojos y los pensamientos dejan de fluir. Y en el fondo de todo escucho como una voz pronuncia mi nombre en un susurro.
viernes, 3 de enero de 2014
Capitulo VI
-¿Hay alguien en casa?- Asomo tímidamente la cabeza por la puerta principal- Maríaa...Arianne..¿Mamá?- Al no obtener respuesta alguna río para mis adentros.-Estupendo, pasa.- Digo al chico que me devuelve la sonrisa a pocos metros de distancia mía.-No hay nadie, te lo dije.-Y le sonrío cogiéndole de la mano para que se adentre en mi casa.
-Es muy bonita tu casa, me encanta.- Dice el despampanante chico.
- Y a mi me encanta tu culo.- Digo reprimiendo una risita.
Se da la vuelta y me mira con esos intensos ojos grisáceos.
- Y que quieres hacer ahora...Sofía.-Pronuncia mi nombre y siento como me derrito por dentro.¡Que bueno esta joder!
-Pues ahora...ahora me apetece...¿Quieres beber algo?- Contesto mientras su mirada se intensifican y poco a poco se dilatan sus pupilas.
-Debería beber algo.
-Si, creo que deberías.
-Pues entonces que asía sea.
No puedo reprimir la risa que me provoca ver esa juguetona cara, estamos a pocos centímetros el uno del otro, y noto su deseo en esa penetrante mirada que me concede. Me deslizo de sus brazos como puedo y me acerco a la nevera.
-Te parece bien una cerveza.
-Si, me parece bien.
Saco dos cervezas y las abro. Le entrego una y nos sentamos en el sofá.
-¿Que tal las clases?- Me pregunta
-Bien, cada día más estresante pero he tenido la suerte de que me ha tocado profesores buenos. Pero por lo demás lo de siempre, ya sabes.
-No, no lo se.
Se bebe lo poco que le queda del quinto de un sol trago lo apoya en la mesa y sigue mirándome con esos perturbadores ojos que me cortan la respiración. Se acerca poco a poco a mi, recortando esos cada vez más pocos metros que nos separan, y me besa apasionadamente. Es tierno y dulce a pesar de lo que sus aspecto pueda transmitir. Ya no solo utiliza la boca sino que empieza a utilizar las manos y poco a poco el beso se intensifica más y más. Tengo que parar un momento porque se lo que va a pasar a continuación.
-Julio, espera.
Cojo las dos cervezas y me acerco a la cocina para tirarlas. Cuando me doy la vuelta lo veo a poco centímetros de mi. Me coge de la mano y me lleva escaleras arriba, directa a mi habitación. A medida que subimos noto como cada vez es más palpable el deseo en él... bueno quizás no solo en él... yo también lo deseo, y mucho.
Entramos en mi habitación y me tumba en la cama, empezamos a desvestirnos poco a poco, casi sincronizados. Y seguimos besándonos hasta estallar en otro beso más ardiente y fuerte y no podemos parar ya.
- ¿Eres tu la que esta vibrando? ¡Vaya si que te gusto!
- ¿Qué?- Estaba tan perdida en mis pensamientos que no me he dado cuenta que el móvil que llevo en el bolsillo de atrás del pantalón me esta vibrando.
- Vaya que oportuno.
- Espera un momento, por favor.- Cojo el móvil y veo el nombre que esta escrito en él. De repente el corazón deja de palpitarme ¿¡Mierda que hago!? Lo cojo, no lo cojo. Decido hacer caso omiso y cuelgo la llamada apagando el móvil.
- Y bien...- Me dice Julio.- ¿Alguien importante?
-No, ya sabes, lo de siempre.
- Algún día tendrás que tomar el control de tu vida ¿Lo sabes, verdad?
- Si, claro que se que algún día tendré que hacerlo. Pero ahora no es el momento de hacerlo ni de hablar de ello.- Digo en un tono bastante irritado.Es que me esta molestando seriamente sus comentarios.-Ahora ven, sigamos por donde estábamos.
Suelta una risita a mi lado.
- Sueles ser tan borde con todo el mundo o te gusta serlo especialmente conmigo.- Me pregunta en tono sarcástico.
- Más te gustaría ser tan especial para mi. Y si, en parte tienes razón, me gusta irritarte especialmente a ti.
Suelta una carcajada e inmediatamente seguimos besándonos, con la misma complicidad que antes e incluso puede que más. Pero aun así mi mente analiza sus palabras. Tiene razón, tengo que tomar las riendas de mi vida y hacer lo correcto aun que esto se vuelva en mi contra.
-Es muy bonita tu casa, me encanta.- Dice el despampanante chico.
- Y a mi me encanta tu culo.- Digo reprimiendo una risita.
Se da la vuelta y me mira con esos intensos ojos grisáceos.
- Y que quieres hacer ahora...Sofía.-Pronuncia mi nombre y siento como me derrito por dentro.¡Que bueno esta joder!
-Pues ahora...ahora me apetece...¿Quieres beber algo?- Contesto mientras su mirada se intensifican y poco a poco se dilatan sus pupilas.
-Debería beber algo.
-Si, creo que deberías.
-Pues entonces que asía sea.
No puedo reprimir la risa que me provoca ver esa juguetona cara, estamos a pocos centímetros el uno del otro, y noto su deseo en esa penetrante mirada que me concede. Me deslizo de sus brazos como puedo y me acerco a la nevera.
-Te parece bien una cerveza.
-Si, me parece bien.
Saco dos cervezas y las abro. Le entrego una y nos sentamos en el sofá.
-¿Que tal las clases?- Me pregunta
-Bien, cada día más estresante pero he tenido la suerte de que me ha tocado profesores buenos. Pero por lo demás lo de siempre, ya sabes.
-No, no lo se.
Se bebe lo poco que le queda del quinto de un sol trago lo apoya en la mesa y sigue mirándome con esos perturbadores ojos que me cortan la respiración. Se acerca poco a poco a mi, recortando esos cada vez más pocos metros que nos separan, y me besa apasionadamente. Es tierno y dulce a pesar de lo que sus aspecto pueda transmitir. Ya no solo utiliza la boca sino que empieza a utilizar las manos y poco a poco el beso se intensifica más y más. Tengo que parar un momento porque se lo que va a pasar a continuación.
-Julio, espera.
Cojo las dos cervezas y me acerco a la cocina para tirarlas. Cuando me doy la vuelta lo veo a poco centímetros de mi. Me coge de la mano y me lleva escaleras arriba, directa a mi habitación. A medida que subimos noto como cada vez es más palpable el deseo en él... bueno quizás no solo en él... yo también lo deseo, y mucho.
Entramos en mi habitación y me tumba en la cama, empezamos a desvestirnos poco a poco, casi sincronizados. Y seguimos besándonos hasta estallar en otro beso más ardiente y fuerte y no podemos parar ya.
- ¿Eres tu la que esta vibrando? ¡Vaya si que te gusto!
- ¿Qué?- Estaba tan perdida en mis pensamientos que no me he dado cuenta que el móvil que llevo en el bolsillo de atrás del pantalón me esta vibrando.
- Vaya que oportuno.
- Espera un momento, por favor.- Cojo el móvil y veo el nombre que esta escrito en él. De repente el corazón deja de palpitarme ¿¡Mierda que hago!? Lo cojo, no lo cojo. Decido hacer caso omiso y cuelgo la llamada apagando el móvil.
- Y bien...- Me dice Julio.- ¿Alguien importante?
-No, ya sabes, lo de siempre.
- Algún día tendrás que tomar el control de tu vida ¿Lo sabes, verdad?
- Si, claro que se que algún día tendré que hacerlo. Pero ahora no es el momento de hacerlo ni de hablar de ello.- Digo en un tono bastante irritado.Es que me esta molestando seriamente sus comentarios.-Ahora ven, sigamos por donde estábamos.
Suelta una risita a mi lado.
- Sueles ser tan borde con todo el mundo o te gusta serlo especialmente conmigo.- Me pregunta en tono sarcástico.
- Más te gustaría ser tan especial para mi. Y si, en parte tienes razón, me gusta irritarte especialmente a ti.
Suelta una carcajada e inmediatamente seguimos besándonos, con la misma complicidad que antes e incluso puede que más. Pero aun así mi mente analiza sus palabras. Tiene razón, tengo que tomar las riendas de mi vida y hacer lo correcto aun que esto se vuelva en mi contra.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)