¡Por fínnnn! creí que me iba a morir de estar 2 horas aquí sentada. Empiezo a recoger mis cosas y mi mano choca con la de mi compañero de al lado, tardo más de lo que hubiera querido en quitarla, o intento autoconvencerme de ello. Creo que va a decir algo pero antes de que pase su voz es interrumpida por el profesor.
- Arianne y Alejandro, venid un momento conmigo.
Una vez recogidas nuestras cosas nos acercamos a él.
-Bueno os he llamado porque no quiero que se vuelva a repetir lo de hoy.-Nos mira con una cara pasiva, como si no le importase realmente lo que dice. Y creo que es así.- Mirad, no se que concepto de puntualidad tenéis pero en mis clases hay que cumplir ciertas normas ¿Entendido Arianne?- Me mira y asiento.- ¿Alejandro?
- Alex.
-¿Cómo?
-Que prefiero que me llamen Alex. No me gusta Alejandro.
La mirada se le intensifica y empiezo a pensar que le va a contestar algo no muy agradable. Entre cierra los ojos y suspira.
-Bueno. Alex. Creo que una de las primeras cosas que se deben hacer antes de pedir respeto mutuo es presentarse formalmente.Yo me llamo Víctor Crowell. Y como os he dicho no quiero que se repita lo de hoy. Que esto sean unas clases particulares y se paguen no quiere decir que no
exija ciertas cosas. Y la principal es la puntualidad. Hoy no os he querido dejar en la puerta pero la próxima vez lo haré, es más, os puedo echar si así lo quisiera. 3 retrasos es mi límite ¿Entendido?
Nos mira esperando que asentamos y así lo hacemos. 3 faltas, que original...
- Podéis iros entonces.
Nos damos la vuelta y salimos al mismo ritmo. Entramos al ascensor para dirigirnos a la salida.
- Que bien hemos empezado. El primer día y ya tenemos charla particular.- Me dice.
- Si es la primera vez que nada más empezar me han dado una charla particular.- Le digo intentando ocultar mi nerviosismo por la gravedad de la situación. Quizás no lo sea tanto pero si esto llega a oídos de mi madre las cosas pueden empeorar seriamente en casa. Aunque no es que en mi casa las cosas puedan empeorar mucho...- Y tú...¿Es tu primera vez?
- ¿Mi primera vez? ¿De charlas? - Asiento.- La verdad es que no.
- ¿Entonces que eres el típico chico malo?- Le digo ocultando una sonrisa.
- ¿Chico Malo?- Me mira ceñudo captando perfectamente mi ironía. Se acerca a mi, invadiendo el poco espacio que hay en el ascensor, esta a pocos centímetros de mi boca cuando cambia radicalmente la trayectoria dirigiéndose a mi oído.- Bueno, digamos que he tenido muchas primeras veces.
Su respuesta me descoloca totalmente. Estoy apunto de decirle algo cuando se habré la puerta del ascensor. Se dirige a la salida y yo le sigo a pocos metros. Llegamos juntos a la puerta y veo como el cielo se ha vuelto más oscuro.
- Bueno, nos vemos mañana Arianne.- Me guiña un ojo y tuerce hacía la derecha.
No es mucho más lo que puedo decir asique prefiero quedarme callada y no responderle nada. ¡Que idiota! Pienso mientras tomo mi camino torciendo hacía la izquierda.
Llego a casa casi a las siete. Me ha tomado mi tiempo llegar aquí ya que el autobús se ha retrasado bastante.
- ¿Mamá? ¿Sofía? - Grito.
No hay nadie en casa....Mejor. Subo las escaleras dirigiéndome hacía mi habitación. Necesito una ducha urgentemente para olvidar este pesado día. El maravilloso clima me ha regalo un precioso día de lluvia que ha terminado por pasarme factura. Estoy totalmente empapada. De los pies a la cabeza, no hay un centímetro de mi que no este mojado. Pero lo peor es mi pelo, sin duda. Estoy entrando en mi habitación cuando escucho ruidos procedentes de la de mi hermana. Mi experiencia me dice que no es de mi asunto, pero por otra parte me preocupa. Sofía no es tan ruidosa. No muy segura de ello toco la puerta y entro en la habitación
-¿Sofía?
- ¿¡Qué haces aquí!?- Me contesta alterada. Esta en la cama, un poco despeinada y vestida con una camisera grandes y unos shorts muy cortos.- ¿No estabas en clase? ¿Y como demonios te has mojado tanto?-Me preguntó esta vez más calmada.
- Si, estaba. Pero tendré que volver en algún momento. ¿O es que crees que me quede a vivir ahí?- Respondo un tanto borde. Pero es que estoy un poco molesta aún por todo lo que ha pasado. Además, Sofía produce ese efecto en mí.- Y en cuestión a la ropa es por la lluvia.- Señalo hacia la ventana.- Afuera está lloviendo.
-Ah.- Dice.- Pues podías haber tenido más cuidado ¿No?
Ella es así de simpática siempre.
- En fin... Me voy ha duchar y terminar los deberes.
Cierro la puerta y creo escucharla suspirar. En fin. Llego a mi habitación, lleno la bañera mientras me desvisto y finalmente me sumerjo en el agua calienta. Esto es muy relajante. Yo, esta agua calentita. Y por un momento todo me parece perfecto. Cierro los ojos y sumerjo la cabeza en el agua dejándome llevar por este momento de relax. Intento salir pero no puedo, siento como alguien me hunde la cabeza impidiéndome conseguirlo. Intento salir, lo intento desesperadamente pero no hay manera. Abro los ojos todo lo que veo es a alguien encapuchado, totalmente de negro. No puedo distinguir mucho más. Lucho desesperadamente para salir de ahí, pero no hay forma. Es como si estuviese maniatada. Un momento después dejan de funcionarme los pies y las manos y siento que no puedo luchar más. Que la mano ha vencido. Y es entonces cuando se me cierran los ojos y los pensamientos dejan de fluir. Y en el fondo de todo escucho como una voz pronuncia mi nombre en un susurro.
exija ciertas cosas. Y la principal es la puntualidad. Hoy no os he querido dejar en la puerta pero la próxima vez lo haré, es más, os puedo echar si así lo quisiera. 3 retrasos es mi límite ¿Entendido?
Nos mira esperando que asentamos y así lo hacemos. 3 faltas, que original...
- Podéis iros entonces.
Nos damos la vuelta y salimos al mismo ritmo. Entramos al ascensor para dirigirnos a la salida.
- Que bien hemos empezado. El primer día y ya tenemos charla particular.- Me dice.
- Si es la primera vez que nada más empezar me han dado una charla particular.- Le digo intentando ocultar mi nerviosismo por la gravedad de la situación. Quizás no lo sea tanto pero si esto llega a oídos de mi madre las cosas pueden empeorar seriamente en casa. Aunque no es que en mi casa las cosas puedan empeorar mucho...- Y tú...¿Es tu primera vez?
- ¿Mi primera vez? ¿De charlas? - Asiento.- La verdad es que no.
- ¿Entonces que eres el típico chico malo?- Le digo ocultando una sonrisa.
- ¿Chico Malo?- Me mira ceñudo captando perfectamente mi ironía. Se acerca a mi, invadiendo el poco espacio que hay en el ascensor, esta a pocos centímetros de mi boca cuando cambia radicalmente la trayectoria dirigiéndose a mi oído.- Bueno, digamos que he tenido muchas primeras veces.
Su respuesta me descoloca totalmente. Estoy apunto de decirle algo cuando se habré la puerta del ascensor. Se dirige a la salida y yo le sigo a pocos metros. Llegamos juntos a la puerta y veo como el cielo se ha vuelto más oscuro.
- Bueno, nos vemos mañana Arianne.- Me guiña un ojo y tuerce hacía la derecha.
No es mucho más lo que puedo decir asique prefiero quedarme callada y no responderle nada. ¡Que idiota! Pienso mientras tomo mi camino torciendo hacía la izquierda.
Llego a casa casi a las siete. Me ha tomado mi tiempo llegar aquí ya que el autobús se ha retrasado bastante.
- ¿Mamá? ¿Sofía? - Grito.
No hay nadie en casa....Mejor. Subo las escaleras dirigiéndome hacía mi habitación. Necesito una ducha urgentemente para olvidar este pesado día. El maravilloso clima me ha regalo un precioso día de lluvia que ha terminado por pasarme factura. Estoy totalmente empapada. De los pies a la cabeza, no hay un centímetro de mi que no este mojado. Pero lo peor es mi pelo, sin duda. Estoy entrando en mi habitación cuando escucho ruidos procedentes de la de mi hermana. Mi experiencia me dice que no es de mi asunto, pero por otra parte me preocupa. Sofía no es tan ruidosa. No muy segura de ello toco la puerta y entro en la habitación
-¿Sofía?
- ¿¡Qué haces aquí!?- Me contesta alterada. Esta en la cama, un poco despeinada y vestida con una camisera grandes y unos shorts muy cortos.- ¿No estabas en clase? ¿Y como demonios te has mojado tanto?-Me preguntó esta vez más calmada.
- Si, estaba. Pero tendré que volver en algún momento. ¿O es que crees que me quede a vivir ahí?- Respondo un tanto borde. Pero es que estoy un poco molesta aún por todo lo que ha pasado. Además, Sofía produce ese efecto en mí.- Y en cuestión a la ropa es por la lluvia.- Señalo hacia la ventana.- Afuera está lloviendo.
-Ah.- Dice.- Pues podías haber tenido más cuidado ¿No?
Ella es así de simpática siempre.
- En fin... Me voy ha duchar y terminar los deberes.
Cierro la puerta y creo escucharla suspirar. En fin. Llego a mi habitación, lleno la bañera mientras me desvisto y finalmente me sumerjo en el agua calienta. Esto es muy relajante. Yo, esta agua calentita. Y por un momento todo me parece perfecto. Cierro los ojos y sumerjo la cabeza en el agua dejándome llevar por este momento de relax. Intento salir pero no puedo, siento como alguien me hunde la cabeza impidiéndome conseguirlo. Intento salir, lo intento desesperadamente pero no hay manera. Abro los ojos todo lo que veo es a alguien encapuchado, totalmente de negro. No puedo distinguir mucho más. Lucho desesperadamente para salir de ahí, pero no hay forma. Es como si estuviese maniatada. Un momento después dejan de funcionarme los pies y las manos y siento que no puedo luchar más. Que la mano ha vencido. Y es entonces cuando se me cierran los ojos y los pensamientos dejan de fluir. Y en el fondo de todo escucho como una voz pronuncia mi nombre en un susurro.
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