viernes, 24 de enero de 2014

Capítulo VIII

- Vamos, lárgate! 
Se abre la puerta del armario y sale un chico semidesnudo de ahí.
- No me vas a dar un último beso, cariño.- Me dice en tono burlón.
- ¡Qué te largues de aquí ya!- Le respondo un tanto irritada.- Casi nos pillan,y no quiero que nadie se entere de esto...por lo menos no así.
Julio se esta poniendo los pantalones y para un momento para dirigirme una mirada un tanto dolorida.
-¿Es que te avergüenzas de mí?
Le miro y no puedo evitar poner los ojos en blanco
- ¿De verdad me vas a venir con eso ahora? No te parece que no es el momento.
No puede evitar dejar escapar un suspiro. Creo que lo hace más para irritarme que para otra cosa.
-¿Y cuando se supone que va a ser el momento? ¿Tanto miedo te da enfrentarte a tus  padres? ¿Tanto miedo te da enfrentarte al que dirán? La gente habla de los demás constantemente. Asimilalo, se meten en la vida de otras personas llegando la a destruir incluso solo para sentirse mejor consigo mismo. Pero no por eso vamos a dejar de vivir. No dejes que ganen y guíen tu vida, porque incluso haciéndolo todo perfecto van a encontrar motivos para criticarte. Tienes que dejar de pensar ya en ellos. ¿O hay algo más que no me quieres contar?- Y mientras me lo dice me mira a los ojos. No puedo aguantarle más la mirada y acabo retirandosela.- ¿Tienes miedo de él, verdad?
No  puedo contestarle porque no se que decir. Quizás tenga miedo de todo lo que ha dicho. Quizás tenga miedo de que todo cambie después de lo que me ha costado mantener una fachada perfecta.
- Me largo.- Dice una vez se ha terminado de vestir.- Y hazme un favor. No me llames más. Estoy harto de toda esta situación. Estoy harto de ser tu secretito.
- No, Julio espera...- Esta casi en la puerta cuando suena mi móvil de repente. Esta al borde de la cama, lo suficientemente cerca para que los dos veamos de quien es la llamada.
- Venga cógelo, y dale saludos de mi parte.
 Cierra de un portazo y me deja sola con el móvil aun vibrando debido a la llamada. No estoy de humor para contestar, pero aun así se que debería hacerlo.
- Sofía mi madre ha visto unas cosas que te van a encantar para la boda. Se que es precipitado, pero ya que hemos decidido adelantar la boda y casarnos el verano que viene...
-Alberto no tengo tiempo para hablar de esto, estoy estudiando y he tenido un día agotador, luego llamó a tu madre ¿Vale?
- Vale, pero... ¿Va todo bien?
No.
- Si.
- Bueno pues no te olvides de llamar. Esta noche cenamos juntos ¿Lo recuerdas?
Mierda.
- Claro.
-A las ocho te recojo ¿Te parece bien?
- Si, claro.
- Vale, adiós.
-Adiós.
Y cuelgo. Y así es siempre con él. Nada de sentimientos. Adiós. Ni un cariño, ni un te quiero. A veces creo que nunca sentimos nada el uno por el otro, que esto no fue real. Que empezamos porque así nos lo impusieron.
Me giro en busca de mis cascos. Solo quiero escuchar música y conseguir descifrar todo lo que llevo dentro. Busco y busco pero no encuentro nada.
- Arianne...
Ella me los pidió ayer. Se los habrá dejado en su habitación. No aguanto que me coja las cosas y no me las devuelva. Salgo en busca de los dichosos cascos, directa a su habitación.
- Arianne..- toco la puerta.- Arianne...- Nada no responde. Entro y veo que no hay nadie en la habitación.- Arianne...- Nada. Entro al baño y casi al borde de un infarto y con las lágrimas en los ojos veo lo que nunca hubiera querido ver.- ¡ARIANNEEE! 



No hay comentarios:

Publicar un comentario